Columnas

Bien de familia

Como último paso para terminar el artículo referido a mi abuelo paterno, me remonto a los primeros años de su vida con la finalidad de hacer hincapié a una escuela a la que concurrió, y que es mencionada en la reseña biográfica que lo recuerda en Alemania. El sitio web alemán infostation.synagoge-stadthagen.de, señalaba: “Herbert Wildau nació el 4 de diciembre de 1909 como hijo del empresario Oskar Wildau y su esposa Mathilde en Twistringen. Como su hermano mayor, asistió a la escuela judía Samson en Wolfenbüttel…”

Entre una y otra localidad de Alemania, hay unos 177 kilómetros. La ciudad de Hannover, está aproximadamente en el punto medio del recorrido.

A partir de lo investigado, me fue posible averiguar que este establecimiento ya no existe, pero que así y todo goza de un importante prestigio en función de su larga trayectoria como así también por la presencia en sus aulas, de estudiantes que luego se volverían conocidos en función de sus respectivas actividades. Los casos de mayor repercusión –también en cuanto a  docentes- son los siguientes (sin entrar a desmenuzar sus prolíficas historias personales, simplemente vayan estas breves líneas extraídas de wikipedia, para su identificación).

-Isaak Markus Jost (1793-1860): escritor e historiador judío.

-Leopold Zunz (1794-1886): fundador de lo que se ha denominado la «Ciencia del Judaísmo», la investigación crítica de la literatura judía, himnología y sus rituales.

-Emil Berliner (1851-1929): considerado como el inventor del disco y el gramófono. Emigró a Estados Unidos, donde falleció, en Washington DC.

-Werner Scholem (1895-1940): fue un político del Partido Comunista, diputado del Reichstag y víctima del nazismo. Falleció en un campo de concentración.

Además, como profesores, trabajaron:

-El filósofo alemán Jacob Freudenthal (1839 – 1907). Ejerció en Samson entre 1863 y 1864.

-Hugo Rosenthal (1887-1980). Trabajó en Samson en los inicios de la década de 1920. Más adelante emigró a Israel, donde fue director del hogar de niños y jóvenes Ahavah en Kirjat Bialik.

-Fridolin Friedmann (1897-1976). Fue un educador cuyo paso por la escuela, tuvo lugar en 1926. Después de los pogromos de noviembre de 1938, acompañó a varios transportes de niños a Inglaterra y en 1939 él mismo permaneció exiliado allí, donde inicialmente enseñó en un campo agrícola sionista.

El origen de la escuela se remonta a 1786. En ese año, un banquero llamado Philipp Samson, la fundó. Cinco años antes, Samson –jefe de la comunidad judía de esta localidad alemana- también había fundado una sinagoga, en las cercanías. En principio, la educación en el establecimiento, apuntaba exclusivamente a niños de nivel primario, de religión judía y tenía carácter gratuito. Desde 1881, se admitieron estudiantes cristianos y la orientación cambió por un status no confesional. A través de diferentes épocas, se permitió el ingreso de niñas, se sumó el nivel secundario y más allá de su gratuidad, también fue un colegio pago.

Después la Primera Guerra Mundial, la cantidad de asistentes mermó en forma notoria. En 1928, razones de índole económica –aunque también pudieron haber existido causas más profundas- hicieron que cerrara sus puertas. El edificio continuó siendo de los Samson pero la llegada de Hitler al poder, provocó que la familia fuera despojada de la propiedad y la vieja escuela, se usó como cuartel del nazismo. Más adelante, tras la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en un hospital. En la década de 1980, pasó a manos privadas, y sus salones se utilizaron nuevamente a favor de la enseñanza: en esta etapa, se daban clases para aprendices de diversos oficios. En 2007, el edificio lo adquirió la ciudad de Wolfenbüttel. En 2019, se puso en marcha un proceso de venta para transformarlo en un complejo inmobiliario por intermedio de inversores privados. En noviembre de 2021, ya se había avanzado en el proyecto. La estructura de la histórica escuela, hallaría una nueva función: en esta oportunidad, destinada a casas de familia.

Pablo Wildau

Foto: la escuela Samson, en nuestros tiempos (Karl-Ernst Hueske / www.kulturstadt-wolfenbuettel.de).

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