Gente de Cole

Voces de mi Comuna

A fuerza de resultar reiterativa, voy a tratar de realizar un comentario sobre una serie de TV israelí, su nombre es Shtisel. Dicha obra trata de la vida de religiosos ultraortodoxos, yo no lo soy, pero sí respeto cada credo. La serie es atrapante y mi concentración es perfecta por el trabajo de los actores, especialmente, los que interpretan a los tres hijos del viejo rabino, quien es el patriarca de la familia. Me llegó a conmover por sobre todo, el rol de la más pícara e inteligente, la abuela de ellos y madre del rabino. Me recordó a mi abuela Sara, con su sonrisa siempre a flor de piel y sus ojos pardos atentos a todo lo que a su alrededor sucedia. En definitiva la serie transmite amor, perseverancia e inocencia. Y nos envía su mensaje de que a pesar de las dificultades la vida siempre vale la pena ser vivida.

Inés, somos amigas desde mucho tiempo, desde que tu y Mabel venían a nuestra casa, ambas, con el poncho blanco y negro que les cubría el cuerpo como un manto hecho a medida, acompañadas por vuestra madre, que se convirtió en amiga y confidente de la mía. Ambas compartían su amor por las plantas y las flores, y eran expertas tejedoras que con infinita paciencia pasaban largas horas dedicadas a confeccionar hermosas prendas para sus hijos y nietos. Juntas también cocinaban deliciosos platos que saboreábamos con deleite, en especial, exquisitas empanadas de carne y humita, tucumanas y salteñas. Mi querida Inés, todavia despues de 45 años me acompaña, me ayuda en mis tareas domesticas, me brinda diariamente su afecto y me consuela en los momentos dificiles.

Te dije “andate” y se me partió el corazon de dolor, y desde ese momento te busco sin cesar, solo recuerdo tu voz grabada en mi alma, en el aire un eco lejano y doloroso sin fin, y el silencio me contesta adios.

Hay una canción que reza: qué sabes del amor, del amor a la naturaleza, a las orquídeas, al corazón de todos, que marca el tiempo como un reloj. Llévame en tus alas al cielo azul. Aunque mucho no veo, no soy ciega, pero recuerdo que amé, sobre todo a Dios.

No sé nada de lo que pasará mañana, solo sé que amo a todos con intensidad. Es verdad también que creo en Dios, que mi hermana y yo vamos a perdurar. Hoy solo pido amor, paz y sosiego, quiero ver el lucero recorrer las calles nuevamente.

Raquel Seltzer

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