Columnas

Bien de familia

La primera mitad de 2021 se deslizó como agua entre los dedos… Es de noche en Colegiales, una noche diferente, considerando que Argentina juega la final de la Copa América, nada menos que ante Brasil. Pero no estoy frente al televisor y ni siquiera tengo cerca una radio prendida. Cuando comencé mi camino en el periodismo, lo hice fuertemente atraído por el fútbol. Seguí la especialización en deportes y mi pasión por ellos me sedujo a no apartarme de esa línea mientras cursaba mis estudios terciarios. ¿Por qué, entonces, muchos años después, me asalta la indiferencia ante acontecimientos populares de la magnitud de una finalísima entre Argentina y Brasil? El tema daría material, quizás, para un libro entero. Y desde luego, no es el momento adecuado para ponerse a desarrollarlo.

En cambio, elijo sentarme frente a la computadora a escribir sobre otras cosas. El partido ya empezó y por los gritos de los vecinos, sé que hizo un gol la Selección. Abro una ventana de la PC y, en efecto, veo que Di María abrió la cuenta, al promediar el primer tiempo. Pero mi mente, claramente, no está en lo que tiene que ver con este evento, sino que toma rumbos distintos. La idea de llevar nuevamente la mirada hacia las raíces históricas de mi familia me impulsa a entablar contacto con Carmen Rosenblatt, una señora con la cual jamás hablé ni siquiera a través de las redes sociales. Mario Fritzler –nacido en la Colonia La Juanita- me había comentado que Carmen podría ayudarme si lo que yo deseaba, era zambullirme más profundamente en la historia de la Colonia Avigdor, el pueblo natal de mi padre. De manera que tras hallar su nombre en el Facebook, decido enviarle un mensaje, mencionando a Mario y explicándole el motivo de la comunicación.

La respuesta llega en forma casi instantánea: hay buena predisposición de parte de Carmen, que también nació allí y actualmente, sigue escogiendo a Avigdor como su lugar de residencia. Mi intención es la de averiguar cómo está Avigdor hoy por hoy, de boca de alguien que vive en el pueblo y que además conoce su historia desde la fundación. Carmen es vecina y, asimismo, presidenta del Centro Unión Israelita de la Colonia. Ella me cuenta que recuerda a mi padre y revela lo que para mí es una noticia impactante: en estos tiempos vive con su familia en el campo que había pertenecido a Ricardo, Roberto y Mariana Wildau, primos de mi papá.

Agrega que tiene bastante para contarme. Por el entusiasmo que me invade al toparme con su cálida respuesta, mi impaciencia amaga con imponerse, pero la controlo al entender que deberé esperar un poco. Carmen acaba de recibir a su hijo, que, en vacaciones, viene a visitarla desde la capital entrerriana, Paraná, y, por supuesto, estamos en medio de la final de la Copa América. Una buena parte de su atención está puesta en el televisor, lo que deduzco cuando desde el chat del Facebook, me dice: ARRIBA ARGENTINA!!

A través de la misma herramienta, nos intercambiamos correos electrónicos y números de whatsapp. De modo paralelo a nuestro diálogo virtual, también va concluyendo la final que se disputa en Brasil. Casi al mismo tiempo, terminan tanto la conversación como el match futbolístico. “ARGENTINA CAMPEÓN!!!”, me pone Carmen. Se nota que está muy contenta. Al leer esta frase, dudo: “Y ahora, ¿qué contestar? ¿Blanqueo que no vi ni un minuto del partido? ¿Le confieso que no siento interés por sumarme al festejo de gran parte del país? Pero claro, ¿qué sentido tendría, en este instante tan especial, transmitirle inquietudes personales que tan a contramano van del sentimiento popular? Por eso, prefiero despedirme con un menos polémico “así es, Argentina Campeón”, expresarle mi agradecimiento y retribuirle el deseo de que tenga unas buenas noches.

La cordialidad de Carmen ha sido más que elocuente y haberla conocido me llena de placer. Sin embargo, y aunque sé que su ayuda será inigualable, mis ganas por saber más de la Avigdor de este siglo, me conducen a buscar en Internet algunas cosas. Así, encuentro en Youtube un par de videos interesantes y estas líneas subidas en febrero de 2019 por el portal www.argentina.gob.ar, que sirven para ir mitigando la intriga, a la espera de la información más consistente:

Colonia Avigdor fue declarado Lugar Histórico Nacional

En el marco del Programa Poblados Históricos, impulsado desde la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos que actualmente preside Teresa Anchorena, fue declarado Lugar Histórico Nacional el Predio que ocupan la Sinagoga y el “Centro Unión Israelita” de Colonia Avigdor, Provincia de Entre Ríos. El Programa Poblados Históricos dispone un plan de inversión y promoción para la preservación de pueblos con patrimonio valioso y relevante, tal el caso de Avigdor, cuya peculiaridad está relacionada con la no pertenencia a la primera fase de la colonización establecida por el Barón Hirsch, mayormente desarrollada entre finales del Siglo XIX y las primeras décadas del Siglo XX. Testimonio de una segunda fase, Avigdor se fundó para cobijar principalmente a ciudadanos alemanes perseguidos por el régimen nazi, no solamente durante los aciagos años 1935 y 1936.

Bajo el Decreto presidencial N° 1.149 del 19 de diciembre de 2018, y considerando que la Colonia Avigdor se ha destacado de manera sustantiva en orden al desarrollo cultural, social e identitario, así como a los valores de la comunidad, vigentes desde su fundación hasta nuestros días.

Pablo Wildau

Foto: la sinagoga de la Colonia Avigdor (www.argentina.gob.ar).

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