Gente de Cole

Voces de mi Comuna

Porque sufro y soy humana

Poco a poco volverás y serás la misma, distinta, pero en esencia, igual. A pesar de mis conflictos creo en los milagros, creo en la deidad que escucha mi plegaria y que nace de lo más recóndito de mí, y se eleva pura hacia el confín, hacia todo el orbe.

Gloria a  Dios que creó a Eva y a Adán, que creó seres queribles. Solo recuerdo algunas canciones de un coro angelical y también canciones de cuna, de amor y esperanza, como decía aquel cantante, eres diferente, agradable y llena de piedad.

Las mañanitas de Buenos Aires tienen un no sé qué cautivante, te veo hermosa, ciudad llena de luces brillantes, como diamantes. De noche miro y sueño con la luna, titila en el alto cielo la constelación de Orión que guía a los barcos navegando en el mar, ese mar que fue celeste y hoy no lo es.

Dios no me abandones, tropecé y caí muy bajo, yo deseo vivir y las fuerzas no me responden, ¿será angustia este palpitar continuo en mi corazón? Quiero ser feliz un momento nada más, para guardarlo en mi memoria como si fuera un cofre de Pandora, en el que queda encerrada la esperanza.

Sueño con verte mamá, con tus canciones me arrullaste, viví simplemente y en cada segundo de existencia rogué a Dios que no te llevara de mi lado para que tu sabiduría no se perdiera en el aire, llevada por el viento hacia el infinito. No te cambiaría por nadie, te di amor y me lo devolviste, te denigré a veces y perdiste todo pero a mi no.

Oh hermana, te extraño mucho, me siento agradecida y contenta de que Dios siempre te ayudó, solo deseo verte en tu casa junto a nuestra madre, si me recibieras yo lo valoraría con todo mi corazón.

Acongojada me siento por dos ausencias, pero confío en Dios para poder revertir este dolor que es pasajero. Escucho un coro celestial de ángeles que elevan sus voces rogando piedad, paz y resuena el eco del sonido cristalino en mi hogar, lloro de alegría y tristeza, porque sufro y soy humana.

Raquel Seltzer

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