Barrio Mío

La epidemia de fiebre amarilla, en una antigua película nacional

Es bastante frecuente, a partir de los últimos años, encontrarse con filmaciones realizadas en nuestro barrio, así como también en la zona de Chacarita. La proliferación de las productoras de cine y televisión fue acentuándose a partir de hace unas dos décadas y Colegiales fue el destino elegido por muchos profesionales y aficionados identificados con este sector. No resultó extraño, entonces, que gran cantidad de rodajes –también filmaciones de comerciales- comenzaran a hacerse en calles y locaciones del barrio.

Hace unos ochenta años el cine argentino atravesaba un muy buen momento, lo que se tradujo en una abundante cantidad de películas estrenadas por aquellos tiempos, donde la televisión ni por asomo gozaba de la popularidad que adquiriría más adelante. Pero a pesar del prolífico material cinematográfico producido, ni Colegiales ni Chacarita eran rincones de la ciudad escogidos para filmar. Difícil es confirmar si hubo o no escenas grabadas en la zona, pero lo concreto es que es la película En el viejo Buenos Aires, estrenada el 2 de junio de 1942, se refiere la Chacarita de los Colegiales, y no, precisamente, por cuestiones agradables.

El film está ambientado unos cincuenta años atrás de la época en la que fue rodada. El romance entre los protagonistas centrales, interpretados por Luis Aldás y Libertad Lamarque, se da en el contexto de un delicadísimo momento de la ciudad: la epidemia de fiebre amarilla que golpeó con furia a Buenos Aires en 1871.

El drama vivido se ve reflejado en el argumento, que simultáneamente a las idas y vueltas entre Lamarque y Aldás –cuyos personajes, Elvira Montoya y Fabián Goyena, se involucran en los prolegómenos de la tragedia sanitaria-  intenta mostrar la crudeza del complicado trance que le tocó padecer a aquellas generaciones.

A fines de enero de 1871, se inició la epidemia originada por la picadura de un mosquito, aunque todavía se ignoraba la causa de la enfermedad (esto recién se supo años más tarde). Lo cierto, es que los casos empezaron a crecer velozmente, acontecimiento que a Buenos Aires la cambiaría para siempre. Los vecinos de mayor poder adquisitivo, que vivían en el sur de la ciudad (Barracas, La Boca, San Telmo), dejaron sus residencias y se mudaron hacia el Norte, desde La Recoleta hacia arriba, ya que fue en aquel sector donde la epidemia ingresó con mayor fuerza. En el Sur, los habitantes más humildes quedaron desamparados, a merced de una catástrofe que en pocos meses produjo aproximadamente 14 mil decesos.

El pico llegó en abril. Como muestra del drama que se vivía, basta con mencionar que el Gobierno nacional que encabezaba Domingo Faustino Sarmiento, decretó feriado desde el día 10 hasta el final del mes. Ante la súbita e inesperada situación, el Cementerio de la Recoleta cerró sus puertas y también, por falta de espacio para enterrar a los muertos, lo hizo el antiguo Cementerio del Sur (delimitado por Monasterio, Santa Cruz, Caseros y Uspallata, en Parque Patricios), clausurado definitivamente en 1882.

Fue necesario abrir un nuevo cementerio, el del Oeste, en Chacarita, que ante la emergencia tuvo, incluso, un servicio tranviario propio (El Tranvía Fúnebre), con estas características: se cargaban los ataúdes en la Avenida Corrientes y Bermejo (actual Jean Jaures) y se los trasladaba hasta la Chacarita. Se estima que el 8 por ciento de quienes habitaban suelo porteño,  falleció debido a esta enfermedad, y sumándose el abandono de sus hogares por parte de quienes escaparon de sus sitios de residencia, se cree que la población de Buenos Aires disminuyó en un porcentaje cercano al 33 por ciento.

De la pareja protagónica, Libertad Lamarque fue la que quedó más asociada al conocimiento de los argentinos. Nacida en Santa Fe en 1908, trabajó en más de 80 películas, muchas de ellas, en México, país en el cual se radicó. En el Distrito Federal, falleció en diciembre de 2000.

Luis Aldás, que nació en Tandil en 1910, desempeñó trabajos actorales en la Argentina pero sería también en México donde tendría mayor trascendencia. Nacionalizado mexicano filmó numerosas películas en dicho país, donde falleció en 1990.

En el viejo Buenos Aires fue dirigido por Antonio Momplet y producido por la empresa cinematográfica Estudios San Miguel. Su duración es de noventa minutos.

Los adelantos tecnológicos permiten que actualmente se la pueda ver a través de Internet. En Youtube, está disponible en su versión original (grabada desde la televisión) y además en otra versión de mejor calidad, luego de que fuera restaurada por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).

Al final de la película, sus autores colocaron una emotiva placa a modo de dedicatoria: “A los héroes civiles de 1871”.

El inicio de esta peste, considerando que fue en enero de 1871, se da a 150 años de otro delicado momento sanitario, aunque en este caso, ya no sólo se sufre en territorio porteño, sino a nivel mundial.

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