Columnas

Bien de familia (IV)

Quedan poco más de dos semanas para que finalice un nuevo año. Entre tanto acontecimiento de todo tipo que afecta al mundo en el cual atravesamos nuestros días, he hallado una motivación que tiempo atrás, no estaba presente desde el punto de vista personal. A diferencia de cierto desinterés que me provocó durante buena parte de mi vida, ahora estaba encontrando razones para continuar abocándome muy de cerca a los temas referentes al árbol genealógico.

Nuestra historia familiar se había vuelto un elemento a tener muy en cuenta en mi día a día, tanto es así, que en el transcurso de un par de meses, tecnología mediante, recuperé el contacto con parientes con los cuales hacía mucho que no hablaba, e inicié relaciones con otros a los que ni siquiera conocía por fotos.  Desde luego, la gran sorpresa, fue la de intercambiar mails y haber tenido dos reuniones por Zoom, con Peter Loewenstein y su esposa Stella, tíos segundos con residencia en Gran Bretaña. De su existencia, nada sabía tres meses atrás.

En la reconstrucción que intentaba llevar a cabo, me detuve en un punto clave en el contexto histórico del planeta: la Primera Guerra Mundial. ¿En qué estaban nuestros antepasados en este oscuro período que involucró a Alemania, la tierra en la que vivían? Repasé, entonces, una lista de Wildau’s que tenía armada en Excel, y cuya base fue el impresionante trabajo que Peter había comenzado a hacer unos meses antes. Comprobé, por ejemplo, que en 1914 -el año de inicio de la Gran Guerra-, mi abuelo paterno Herbert ya había nacido, como así también uno de sus dos hermanos. Walter, el mayor, lo hizo en 1908, Herbert, el del medio, en 1909, y Heinz, el menor, nació en 1915, con la guerra ya comenzada.

Muy posiblemente, los tres hermanos y sus padres, Nathan Oskar y Mathilde, ya estuvieran viviendo en el pequeño pueblo del Schmechten, ubicado en la región alemana de Renania del Norte-Westfalia. Es muy factible que allí también viviera gran parte de la misma familia: los hermanos de Nathan Oskar, que era el mayor (Leopold, Salomon, Hugo, Albert, Karoline y Rudolph) y el matrimonio conformado por sus padres, Nepthalí Wildau y Dorette Herzberg.

Poco antes de la guerra también habían nacido dos de los hijos de Salomon Wildau: Irmgard (1911) y Erich (1912). Los hijos de Leopold (tres varones, Helmuth, Rudi y Werner), lo hicieron recién después de la guerra: entre 1921 y 1927, aproximadamente.

Hasta entonces (1914), Alemania no era el país tal como se lo conoce en la actualidad, sino que constituía un extenso imperio que se levantó en armas uniéndose a un imperio vecino, el austro-húngaro. A estos dos, se sumaron el Imperio Otomano y el Reino de Bulgaria. De lado contrario, se aliaron otros dos grandes imperios, el ruso y el británico, plegándose además, Francia, Italia, Japón y Estados Unidos, entre otros. El detonante fue el asesinato en Sarajevo de Franz Ferdinand, el archiduque de Austria, por parte de Serbia. Debido a la red de alianzas tejidas detrás de cada bando, pronto Europa y demás sectores del mapa mundial, se vieron involucrados en una larga y dolorosa contienda bélica.

Se estima que cuando el conflicto terminó, a mediados de 1919, habían muerto unos nueve millones de combatientes y siete millones de civiles, el uno por ciento de la población del globo terráqueo. Grandes cambios territoriales y políticos emergieron tras el cese del fuego. El imperio alemán, el austrohúngaro y  el otomano se disolvieron. La guerra civil rusa también acabó con este imperio e hizo surgir a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Nacieron más países, como Hungría, Austria, Checoslovaquia, Polonia, Lituania y Estonia.

Alemania perdió la guerra y una extensa superficie territorial. Dejando en el pasado su formato imperial y reconvertido en la República de Weimar –nombre que duraría hasta 1933- , ingresó a una etapa constitucional. El emperador Guillermo II abdicó y el país con Berlín como capital, pudo eligir presidente mediante el voto popular, si bien las constantes luchas internas, una marcada inestabilidad política y la crisis económica continuaron persiguiéndolo.

La Primera Guerra Mundial no habría traído, para la familia Wildau, consecuencias en relación a decesos de sus integrantes. Pero muy diferentes serían las cosas a partir de la década del Treinta.

Pablo Wildau

Foto: el mapa europeo y el color de cada bando en la PGM (Mediateca).

Deja un comentario