Barrio Mío

El fallecimiento de Quino y la historia de Plaza Mafalda

El fallecimiento de Quino ha sido noticia a lo largo y a lo ancho del país. Su deceso se produjo el 30 de septiembre, cuando Joaquín Salvador Lavado Tejón –el nombre y apellido que figuraba en su DNI- tenía 88 años. Figuras de diversos ámbitos lo recordaron a través de los medios y las redes sociales, enarbolando en el recuerdo, especialmente, a los personajes de Mafalda, la creación del humorista gráfico que popularidad logró a través de la historia.

En Colegiales, Quino está muy presente en lo cotidiano, por intermedio de uno de los espacios verdes más visitados por los vecinos de este y otros barrios. La Plaza Mafalda (¿qué otra que ella?), inaugurada a fines de 1995 y delimitada por las calles Conde, Concepción Arenal, Enrique Martínez y Santos Dumont. Al acto inaugural asistió el propio Quino hace un cuarto de siglo. El predio llevaba ya un largo tiempo en estado de abandono, desde que el gobierno militar erradicó la villa de emergencia de Colegiales, en 1978. Nunca se le había encontrado un destino, hasta que el gobierno de turno, estuvo a punto a iniciar la construcción de torres para trasladar a esta zona de la Capital Federal a los habitantes de la Villa 31 de Retiro. Una fuerte oposición de un grupo de vecinos lo impidió.

Una imagen de La calesita ubicada en el interior de la plaza, con Mafalda hamacándose. En la foto principal, el mangrullo central.

 

Se sucedieron reuniones, gestiones, volanteadas, marchas… La resistencia vecinal llegó al punto de efectuar guardias nocturnas para frenar un eventual avance de las máquinas viales. Las obras finalmente nunca comenzaron, las autoridades dieron marcha atrás en su iniciativa y en el transcurso de unos cuantos meses más, nació la Mafalda.

La Plaza está llena de alusiones al entrañable personaje de historieta y sus compañeros de tira: Felipe, Susanita, Miguelito, Libertad, Manolito y Guille. En sectores de la manzana, se levantaron pequeños muros decorados con viñetas, destacándose el mangrullo central, también embellecido con dibujos de Mafalda en sus laterales. De tanto en tanto, por el deterioro de los murales, causado por estar a la intemperie, y por la intervención de los graffiteros, se han realizados refacciones en estas originales piezas de arte nacidas a partir de la inventiva de Quino, su creador.

Uno de los muros de la plaza, decorado con una secuencia de la historieta y vandalizado con graffitis.

Por más que la historieta dejó de publicarse en 1973, quedó ligada por los años y las décadas a la vida de los argentinos. Sólo diez años estuvo periódicamente en medios gráficos tradicionales, pues su primera aparición fue en 1963. En este lapso, tuvo su lugar en los diarios Primera Plana y El Mundo, y las revistas Leoplán y Siete Días. No obstante, Mafalda trascendió estas fronteras y sus andanzas se difundieron a través de la publicación de libros y dibujos animados emitidos en televisión.

En relación a la plaza, en principio iba a llamarse La Paloma, ya que el predio es vecino al de Canal 9, que en aquella época, llevaba el mote de “el canal de la palomita” y la emisora ejercía una suerte de padrinazgo en el proyecto. Pero una encuesta llevada a cabo entre los niños del barrio arrojó el nombre de Mafalda como ganador, incidiendo en el cambio de planes. La inauguración oficial se concretó el 28 de noviembre de 1995, con la presencia, entre otros, del intendente de la Ciudad de Buenos Aires, Licenciado Domínguez, Alejandro Romay -dueño de la empresa televisiva- y el mismísimo Quino.

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