Gente de Cole

Se hicieron esperar, pero un día volvieron

Entre la importante cantidad de negocios que permanecieron cerrados y abrieron sus puertas en el transcurso de la cuarentena, se encuentra Fotografía Lacroze. El local está ubicado en esta avenida, entre Ramón Freire y Conde.  Lo que quizás diferenció a este comercio de otros, es el hecho de que, pudiendo haber vuelto a trabajar cuando el permiso otorgado por el Gobierno de la Ciudad se concretó, sus propietarios eligieron no abrir.

En definitiva, esto ocurrió recién a fines de julio: Pedro y María -el matrimonio que desde hace casi 30 años está al frente del emprendimiento- regresaron a su puesto de trabajo, seguramente, ante la alegría de muchos vecinos. “Creo que la gente está contenta con que hayamos reabierto. El otro día pasó un hombre caminando y, desde afuera, me hizo una seña, levantándome el pulgar”, confirma Pedro.

 

María comenta las circunstancias que los llevaron a tener cerrado, incluso, durante más tiempo de lo exigido por las autoridades: “En primer lugar, dejamos de venir unos días antes de que se dictara la cuarentena obligatoria. La familia y los conocidos nos aconsejaron que no abriésemos porque las cosas se estaban poniendo difíciles con la pandemia. Después tuvimos la posibilidad de hacer la reapertura, apenas se empezaron a flexibilizar las restricciones en la Capital Federal. Pero otra vez nuestros hijos nos dijeron que lo mejor sería no arriesgarnos. Por una cuestión de edad, nosotros ya estamos dentro del grupo de riesgo”.

A pesar de que la situación sanitaria no se revirtió en la medida de lo esperado, llegó el día que en Fotografía Lacroze volvió a levantar la persiana. “Ya era demasiado tiempo… En un momento dado tomamos la determinación de volver porque no se soportaba más. Tratamos de tomar todos los recaudos necesarios y acá estamos”, cuenta.

María y Pedro, detrás del mostrador. Más arriba, una foto «de entrecasa», y sin los tapabocas.

Ahora con horarios algo más reducidos, el negocio se ajusta al protocolo contemplado por las autoridades de la salud. Así y todo, Pedro dice que reforzará las medidas para elevar más aún la seguridad y que dentro de las instalaciones sigan disminuyendo los peligros de transmisión de virus. También se refiere al panorama comercial, dejando en claro, con una breve frase, lo difícil que está la situación. Su esposa indica que, pese a todo, hay mucha gente que sigue precisando los productos ofrecidos en Fotografía Lacroze: relojes, radios, memorias, acero quirúrgico, pilas, pendrives, impresión de fotos…  Y da a entender que la clientela los sigue respaldado al margen de los tiempos difíciles.

Falta muy poco para que Fotografía Lacroze llegue a las tres décadas de existencia. Eso acontecerá en diciembre. “Nos hubiera gustado que fuera en otras circunstancias”, confiesa Pedro. De todos modos, en su retorno al ruedo, a él y a María se los nota firmes y comprometidos para, con una sonrisa, poner el pecho ante las dificultades que atraviesan los argentinos y gran parte del planeta.

Cuarentena. Apoyemos a los comerciantes y profesionales del barrio.

Fotografía Lacroze

Av. Federico Lacroze 3116

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