Gente de Cole

Omar Shokida, el tintorero que no afloja

El impacto de la pandemia repercutió en diferentes niveles del espectro comercial del barrio. De acuerdo al sector, existen negocios –por ejemplo, los vinculados a los comestibles- con mucho trabajo, mientras en el extremo opuesto, están los que lamentablemente, todavía no pueden reabrir. Numerosos comercios componen una franja intermedia, donde si bien la cantidad de trabajo sufrió una merma, sí se obtuvo la aprobación de las autoridades para levantar la persiana.

Es el caso, por ejemplo, de Sol de Tokio, la tintorería ubicada en Céspedes al 3.000, casi en la esquina con Ramón Freire. Omar Shokida, su propietario, indica que la situación “está difícil, pero gracias a Dios nosotros podemos trabajar”.

Este negocio mantiene una vigencia de muchas décadas en Colegiales. Por razones de fuerza mayor, Omar asumió la titularidad del mismo siendo apenas un post-adolescente, luego de que la tintorería estuviera conducida por otros miembros de su familia. Desde entonces, su identificación con el barrio y su gente fue consolidándose día tras día. Sin embargo, a fines de marzo, la cuarentena también lo alcanzó. “Estuvimos cerrados entre dos y tres meses”, cuenta. Las redes sociales lo ayudaron a no suspender su actividad por completo, ya que muchos clientes supieron así que a pesar de no poder abrir, seguía cumpliendo tareas dentro de sus posibilidades.

En junio, con los cuidados protocolares, finalmente levantó la persiana de su local. No obstante, así como en el período en el cual se manejó por la vía telefónica, la situación sigue siendo compleja. “Para un negocio como este, los mayores inconvenientes pasan porque la gente ya no precisa mandar su ropa a una tintorería, como era antes de la cuarentena. No hay fiestas, no hay viajes, muchos empleados trabajan desde la casa…” Frente a la ausencia de las mencionadas actividades, las repercusiones en el sector son notorias.

“Tenemos siempre presentes los protocolos, incluso yo sigo yendo a buscar las prendas a los domicilios de los clientes”, señala Omar, que además brinda un panorama comercial de lo que acontece en los alrededores de la tintorería. “Si te fijás por acá nomás, te vas a dar cuenta de que los que más público tienen son los que venden comestibles. Para el resto está muy difícil… Y algunos tuvieron que cerrar, como la casa de cuadros de la esquina”.

Shokida no tiene reparos en ponerle cifras al momento que atraviesa su local. “Los ingresos andan por un treinta o un cuarenta por ciento de lo que era antes de la pandemia”.

Pese a todo, hace hincapié en que dentro de los tiempos difíciles que corren, hay ciertos aspectos que lo benefician, como el hecho de no tener que afrontar el pago de un alquiler, pues junto a su familia, residen en la propiedad en la que se encuentra su negocio. Es la misma casa en la que nació Omar, a principios de la década del Sesenta. Hijo de inmigrantes japoneses, su papá fue puestero del desaparecido Mercado de Dorrego y él cursó la primaria en la escuela de Conde (Gran Mariscal del Perú Ramón Castilla). Datos claves para comprender una identificación con el barrio de su parte, que va más allá de pandemias y cuarentenas.

Cuarentena. Apoyemos a los comerciantes y profesionales del barrio.

«Sol de Tokio».

Céspedes 3095.

Tel: 4554-4280.

 

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