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Cuatro meses después, sigue clausurado

Escena número 1: lunes 9 de diciembre en la Plaza San Miguel de Garicoits. Los chicos se divierten en el patio de juegos, en gran cantidad. Hay un sector que permanece vallado desde principios de agosto, a partir del fuerte golpe que sufrió un niño de 5 años, al caerse de un juego peligroso. A dicho juego se le efectuaron reformas, pero sigue inhabilitado.

Escena número 2: varios chicos transgreden la prohibición de ingresar al espacio clausurado, aprovechando un mínimo resquicio en el enrejado. Primero es uno, luego otro, y rápidamente son alrededor de diez los que se meten. Sus padres no se los impiden, y allí se quedan unos cuantos minutos, corriendo y saltando sobre las pirámides que aguardan el consentimiento oficial para ser estrenadas.

Escena número 3: personal del Gobierno de la Ciudad se acerca a la zona y desaloja a los chicos, que tranquilamente  regresan al lugar que sí se encuentra habilitado. Los empleados intentan asegurar fuertemente las uniones, para que no se repita la invasión. No es la primera vez que esto ocurre: la cuadrilla enviada por el Gobierno porteño, debe acudir periódicamente a solucionar el tema de la intromisión de los chicos.

Escena número 4: un vecino que prefiere no ser identificado desea saber el motivo por el cual el sector lleva tanto tiempo clausurado. Realiza algunas averiguaciones y concluye que la obra estaría terminada, que la demora se trataría de una cuestión burocrática entre diferentes áreas gubernamentales y que posiblemente en los próximos días las autoridades correspondientes den el consentimiento para que a la reformada pirámide se le quiten las cintas que la mantienen cerrada desde el invierno.

Escena número 5: martes 17 de diciembre. El sector todavía se encuentra clausurado.

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