Barrio Mío

El 156º aniversario de Colegiales

El 21 de septiembre es el día en que nuestro barrio cumple 156 años. A tales efectos la Junta de Estudios Históricos de los Barrios Chacarita y Colegiales «Profesor Diego del Pino» programó para este sábado, un evento en el Salón de Actos del Espacio Cultural «Carlos Gardel», Olleros 3640.
Además, a través de un comunicado difundido por la Junta en vísperas del nuevo aniversario, logramos conocer un poco más sobre los orígenes del barrio. A continuación, compartimos algunas líneas del prolífico informe:

El desprendimiento del término «Colegiales» del nombre Chacarita de los Colegiales:

-En la zona próxima a la cabezada de la suerte 19, de las otorgadas a los primeros po6bladores de Trinidad (la Ciudad de Buenos Aires), los jesuitas levantaron su primitivo oratorio, casa de descanso y pequeño cementerio ubicados junto a la ranchería allí existente y que desde 1617 se las denominó las «casonas de los jesuitas».
-En diciembre de 1746 y para reemplazar esas instalaciones comenzaron a construir, en la cabecera de la suerte 20, los edificios que trascendieron, fundamentalmente, en los escritos de Miguel Cané en su libro «Juvenilia».
-Desde 1654, los sacerdotes jesuitas tenían a su cargo la educación de los jóvenes del pueblo Trinidad. Pero es en 1661 cuando el Colegio Máximo de San Ignacio comienza a funcionar en su nuevo local, en la Manzana de las Luces, convertido en «convictorio», es decir con internado de pupilos. El reglamento del Colegio «ordena y manda que las vacaciones generales no pasen de dos meses, en cuyo tiempo irán a la casa de campo del Colegio (los alumnos), en compañía del Rector y estarán en ella lo menos quince días, logrando tener las diversiones que se les pueda proporcionar, para que así cobren mucho aliento para las tareas del año siguiente». Ello determinó que la casa de descanso, ubicada en la Chacarita, también fuera usada por los alumnos del Colegio para vacacionar.
-Como consecuencia de la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767, el Colegio dejó de funcionar y el solar donde estaban ubicadas las casonas de la Chacrita de los Colegiales pasaron a pertenecer a los distintos establecimientos educativos sucesores del Colegio Máximo de San Ignacio, que utilizaban su edificio educativo.

Federico Lacroze y Corrientes, en 1952.

-Así podemos recordar que en 1772 fue reabierto como Colegio Real de San Carlos; cambiando su denominación en 1773 por Real Colegio Convictorio Carolino, que sobrevivió hasta 1806.
-La Asamblea General Constituyente, en 1813, creó bajo dependencia provincial, el Colegio Eclesiástico; sobre sus bases, en 1817, se creó el Colegio de la Unión del Sud. En 1823 pasó a llamarse Colegio de Ciencias Morales, pasando a depender de la Universidad de Buenos Aires (fundada en 1821), siendo disuelto en 1830, por el gobernador Balcarce.
-Durante el gobierno de Rosas, el Colegio llevó una existencia precaria en manos de particulares, con algunas subvenciones del Estado. En 1836, la Companía de Jesús lo reabre con el nombre de Colegio San Ignacio; pero en 1843 es estatizado con el nombre de Colegio Republicano Federal.
-En 1852, unos días después de la batalla de Caseros, el general Urquiza dispuso la reapertura del instituto con el nombre de Colegio Eclesiástico, bajo la dirección del canónico Eusebio Agüero y dependencia administrativa directa del Gobierno Provincial de Buenos Aires.
-En 1863, sobre la base y la dirección del Colegio Eclesiástico, la administración federal creó el Colegio Nacional Buenos Aires, pasando en 1911, mediante Ley, a depender de la Universidad Nacional de Buenos Aires.
-Este recuento sobre el origen hasta sus primeras décadas de existencia del Colegio Nacional Buenos Aires tiene por objeto poner énfasis sobre las características que sobresalieron como lugar vacacional de los estudiantes desde 1661. En circunstancia de ser reabierto el colegio que fuera de los jesuitas por el virrey Vértiz, con carácter de convictorio, el reglamento del Colegio Carolino estableció que la Chacra del Colegio, -en Monte Grande- sea usada como casa de descanso de los alumnos. A su vez impuso el criterio que las instalaciones de la «Chacarita» pertenecían a la propiedad de la institución educativa.
-Estas dos modalidades, más las funciones de la chacra de producir para sustentar el colegio se mantuvieron hasta la creación del Cementerio del Oeste y la autorización de venta de los terrenos restantes que pertenecían a la Chacarita (Ley del 16/10/1888). Allí está la causal del nacimiento del vocabulario vulgar de «chacarita de los Colegiales».
-La Chacarita de los Colegiales fue lugar de encuentro de los virreyes que llegaban al Río de la Plata, punto de reunión de las tropas que comando Santiago de Liniers para reconquistar la Trinidad de las invasiones inglesas, y asiento de las oficinas del presidente Nicolás Avellaneda y de las tropas federales que lo respaldaban durante los sucesos de setiembre de 1880. Este último hecho culminó con el desprendimiento del término Colegiales del nombre del solar.
-Los colegiales, al trasladarse a su casa de descanso para vacacionar, solían utilizar el camino del alto y luego el camino a la Chacarita -hoy Dorrego- o la vieja traza que originó la actual Jorge Newbery para llegar a la señorial casona.
A través del tiempo, las correrías que realizaban los estudiantes, especialmente entre su «estancia» y el pueblo «La Calera» (hoy, el barrio de Belgrano), por distintos caminos, fue la confirmación de que al conjunto de chacras se las denominara las «chacritas de los colegiales», primitivo y verdadero nombre del popular barrio.

Deja un comentario