Barrio Mío

Colegiales de los contrastes

Sólo unas horas, y todo cambió. El desolado panorama de un día, se transformó en una jornada completamente opuesta en un breve lapso…

El miércoles 29 de mayo amaneció tal como estaba previsto: ausencia total de colectivos y trenes, por el paro general decretado por los sindicatos opositores a la gestión del gobierno macrista. La actividad urbana decayó en forma notoria. Por lo general, en las escuelas, públicas y privadas, no se estudió. En algunos comercios, la persiana no se levantó. Así como ocurrió en huelgas anteriores, las declaraciones de uno y otro lado fueron casi un calco. Los gremialistas opositores y sectores afines, calificando a la medida como un éxito en cuanto acatamiento, y al paro, como una herramienta natural a la hora de expresar reclamos y poner en evidencia las necesidades de los trabajadores. Las autoridades oficialistas, reafirmando el rumbo económico, aduciendo que si el parate se sintió fue como consecuencia del paro del transporte y opinando que en la medida no habrían influido otros móviles que los políticos.

Con declaraciones cruzadas y con calles que se asemejaban a un feriado, se terminó el 29.

Elcano, desde Zapiola hacia el puente, el miércoles 29. En la foto principal, Freire y Virrey Avilés, el jueves 30.

El 30, el brusco contraste. Si en horas de la mañana todo parecía haber vuelto a la normalidad, por la tarde muchos hubieran preferido no haber pasado nunca por Colegiales, sobre todo, los conductores que debían atravesar el barrio con destino a la zona norte de la ciudad y el Gran Buenos Aires. ¿Qué sucedió? En su estadio, River recibía a Atlético Paranaense por la Recopa. Y como cada vez que al Monumental asisten grandes cantidades de público, ya desde varios kilómetros (y varias horas) antes, calles y avenidas suelen colapsar.

Esto se hizo notorio sobre Ramón Freire, Superí, Elcano, Virrey Avilés, Avenida de los Incas y, aunque con menos dificultad, otras arterias. El caótico tránsito provocó que unas cuantos colectivos se desviaran de sus trayectos habituales. El 184, por ejemplo, en lugar de seguir por Freire hasta Elcano, giraba a la izquierda por Arredondo, retomando por Superí, aunque allí la congestión no era mucho menor.

En esta ocasión, los problemas se acrecentaron debido al cierre por obras, de Elcano entre Freire y Zapiola, medida que obliga a los conductores a caer en el «embudo» conformado por una improvisada mano de Avenida de los Incas.   ¿El resultado? Atascamientos, bocinazos y un comprensible malhumor

Miércoles 29, jueves 30. Quietud y caos. Un extremo y el otro. Y todo en Colegiales.

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