Deportes La Normanda

«La gente siente que el bolsillo no está acorde y minimiza el gasto»

Con casi 30 años en el barrio, La Normanda se ha transformado en un ícono deportivo de Colegiales. El predio de la calle Delgado al 800 tiene al padel como su principal referente y un abanico de opciones para realizar más actividad física. Por eso, las palabras de uno de sus propietarios, Diego Lorenzo, no dejan de provocar una mueca de desagrado: «Diciembre de 2018 pudo haber sido nuestro peor mes de la historia. No en cantidad de gente, de eso no podemos quejarnos porque la tuvimos. Pero sí en rentabilidad. Se hizo muy duro afrontar los gastos».


Fundado en 1990, el complejo no logró esquivar los embates de la difícil situación económica: «Se siente la crisis -afirma Lorenzo- sobre todo, en lo que son las instalaciones fijas, en mantener un club que si bien ha crecido mucho, tiene sus años. Para hacerlo, se necesita una inversión que hoy no está pareja con los ingresos, y con lo que la gente está dispuesta a gastar. Si bien la gente quiere jugar, distraerse, hacer actividad física, siente que el bosillo no está acorde, entonces minimiza el gasto, viene menos, busca lugares más económicos… Aparte los servicios han subido demasiado y eso pone las cosas aún difíciles».
Cuando se lo consulta por el aumento de la cuota al socio, señala: «Duele hacerlo porque uno la sube para poder aumentar los beneficios, no para quedarse con un valor muy bajo que después se hace muy difícil levantar, al margen de que cada vez es mayor la competencia porque hay nuevos gimnasios de alta gama que hicieron inversiones muy fuertes. Nosotros queremos acercarnos más al público de barrio y no al cliente de un mega gimnasio».
A propósito de la competencia, Lorenzo se refiera al cierre de otro espacio deportivo en las cercanías del club: «Un colega se fue y tuvimos una gran afluencia de público. Yo digo que fue una suerte en el sentido que vino gente, no que haya cerrado un lugar, eso no es bueno y además hay personas que dejan de hacer actividad. Pero a pesar de ese beneficio, por otro lado, diciembre ha sido un mes malo por el tema que he comentado».


En el rubro gastronómico -ya que el sitio cuenta con un bar no tercerizado- también sus opiniones están revestidas de cierta contrariedad: «Este es un punto flojo, bajó mucho. Aquellos que se quedaban después de tomar clases, lo primero que suprimieron fue la comida, después, las clases. Lo que sí siguen haciendo, es jugar al padel. Igualmente nosotros tratamos de hacer platos nuevos, comidas caseras, y de no modificar tanto los precios».
A la hora de enfocarse sobre los aspectos positivos, menciona al deporte número uno del complejo: «Como de costumbre apuntamos al padel. Continuamos como centro de entrenamientos y sede de torneos. Hay profesores nuevos… Salvador Vidal, que es el encargado de este sector y del bar, se dedica mucho a la cancha abierta, a armar partidos, eso gusta».
En relación al gimnasio «siempre incorporamos actividades y clases, y en la parte de musculación, tratando de mantener las máquinas y traer nuevas, esa es la idea», sostiene. «Esperemos que las cosas mejoren, y meterle más energía, como siempre, esperanzados en tener cada vez más afluencia de socios, seguir en el barrio y si Dios quiere, ir mejorando poco a poco», concluye.

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