Gente de Cole

Comerciantes que desafían a la crisis

Mientras muchos se ven obligados a cerrar para otros arranca un sueño. En esta nota, una de las tantas historias.

Escena número 1
Mediodía del sábado 2 de febrero. En un comercio de Superí entre Virrey Olaguer y Virrey Avilés, Gabriela apura los preparativos para la apertura de su negocio. El local estuvo durante mucho tiempo vacío. Pero ahora una heladería hará su debut. La mujer, entre entusiasmada y ansiosa, se ocupa de los últimos detalles. Hay grandes carteles que anuncian las ofertas del mes del estreno. Son tan económicas que llaman la atención: el cuarto de helado cuesta sólo 50 pesos; el kilo, 190. La heladería tiene una modalidad poco común. No se trata de la atención tradicional, sino que la puerta permanece cerrada y los clientes pueden observar la cartelera con los sabores, desde la vereda, por la vidriera o en otro cartel junto a ella. A través de una pequeña ventana se efectúa el pedido y quien atiende, responde con un micrófono desde el interior del local. El dinero del pago, la compra y el vuelto, si lo hay, se pasan por la ventanita como ocurre, por ejemplo, en algunas casas de comida rápida.
Ya se aproxima la hora de abrir…

Escena número 2
Tarde del martes 5 de febrero. Gabriela, ya más tranquila tras el estreno, le cuenta a este medio los pormenores de lo que ha sido la inauguración. «Anduvo muy bien, lo mejor es hubo gente que vino el sábado y que regresó el domingo. Eso significa que, más allá de que los precios son muy accesibles, el helado gustó. Si el producto es barato pero no es bueno, la gente no vuelve…»
El nombre de fantasía de la firma es Clem Helados, y la sucursal de Colegiales, forma parte de un conjunto de locales: cuatro en la Ciudad de Buenos Aires, y tres en la Zona Norte/Oeste del conurbano. Son franquicias de una empresa que, por lo que se vislumbra, tiende a expandirse.
Gabriela, que vive en Palermo, cerca del límite con el barrio, confiesa que ésta es su experiencia inicial en el rubro, y que ha quedado muy contenta con la respuesta de los primeros días. Cuenta que el horario es de 12 del mediodía a 12 de la noche. Y aclara, que en marzo los precios serán los que figuran en vidriera: 80 pesos el cuarto, 140 medio y 230, el kilo, que siguen siendo baratos comparados con heladerías convencionales, y resaltando que los de febrero, son una verdadera ganga. Una de las grandes diferencias, claro está, es que este comercio no está habilitado para consumir en el lugar, sino que el helado, es para tomarlo al paso o solicitarlo mediante delivery. En consecuencia, los costos son menores.

El gran desafío
En una Argentina en crisis, con marcada frecuencia se observan negocios que bajan la persiana. Sin embargo, también están los perseverantes que continúan apostando, esperanzados en salir bien parados pese a la delicada situación. La voluntariosa Gabriela, se encuentra en esta lista de emprendedores. Para ella y para todos, el deseo es que tengan muchos éxitos…

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