Gente de Cole

La Biblioteca Popular Fundación Biro abrió al público

El primer día hábil del año comenzó a funcionar de manera regular (si bien, por ahora, con horarios de verano) la Biblioteca Popular Fundación Biro. Se encuentra en Crámer entre Maure y Jorge Newbery, dentro de la plaza inaugurada a fines del año pasado. Todo el predio, forma parte del sector en el cual iba a funcionar el Mercado de Colegiales, proyecto que quedara desactivado luego de la asunción del actual Gobierno Nacional.
Este medio dialogó con su directora, María José Ferreira, quien dio valiosos detalles de los alcances de este novedoso emprendimiento impulsado por la Fundación Biro.

María José Ferreira.

«Hemos tenido varias inauguraciones a partir de noviembre. Por un lado ha venido a inaugurar la plaza el Gobierno de la Ciudad. Después nosotros hicimos una inauguración para el barrio. Todavía había cosas que no estaban terminadas, aunque igual abríamos durante dos horas por día, como para presentarla en sociedad a los vecinos. Por último, el 2 de enero abrimos con un horario más amplio: lunes, miércoles y viernes de 16 a 20 horas; y los martes, jueves y sábados, de 9.30 a 14.30».

(N. de la R: con excepción del 14 al 19 de enero, días en los que estará cerrada al público). 

«Por ahora es un horario de verano. Queremos ver cómo va reaccionando la gente frente a la apertura del espacio. En marzo serán, seguramente, otros horarios. El movimiento de los vecinos es diferente. Trataremos de abrir de mañana y tarde, y quizás el horario de cierre sea más temprano».
«La Biblioteca siempre está en movimiento, siempre está creciendo. Es un ente vivo y que nunca se puede decir que ya está armado. Mi propósito fue que en esta primera etapa empezara a funcionar: el primer objetivo fue el de clasificar hasta mil libros y tener un sistema para organización y gestión. Mientras tanto siguieron llegando más libros, que seguimos cargando en la base de datos».


«Hasta el 2 de enero había cargados 1.050 libros y teníamos tal vez, otros tres mil para cargar. Este lugar, como todos, posee una capacidad limitada, por eso es muy importante la selección que hagamos de las donaciones. A cada persona que dona, yo le aclaro que por cuestiones de fuerza mayor, debemos seleccionar lo que nos parece que puede servir, en cuanto a temas o ejemplares que nos están faltando. Esos libros los tomamos y los demás, intentamos enviarlos a otros lados o simplemente, los ponemos a disposición de quien se los quera llevar. Esa es, un poco, la condición para aceptar las donaciones, porque realmente no podemos guardar todo lo que nos acercan. Eso hace que la biblioteca vaya creciendo y se forme en función del público que tenemos».
«Acá hay libros de filosofía, psicología, ciencias sociales, política, educación, ciencias naturales, física, matemática, todas las ciencias exactas, arte, literatura. En castellano y otros idiomas también. Y un sector especial de literatura infantil y juvenil. Hay muchos niños que vienen… Queremos hacer visitas guíadas para las escuelas, invitarlos a que vengan para que los chicos tengan una experiencia distinta a lo que es una biblioteca escolar. Eso lo vamos a largar en marzo, ofreciéndoles un recorrido donde les mostraremos las instalaciones y la posibilidad de hacer actividades acá».


«Tenemos que terminar el trámite de la personería jurídica para que la gente pueda asociarse. El que lo hace, posee algunos beneficios y uno de ellos es el de poder llevarse libros a su casa. Pero más allá de los asociados, esto está abierto para el uso libre y gratuito de quienes quieran venir y sentarse a leer».
«Nosotros estamos conformando una Asociación Civil. Podemos permanecer en este espacio porque la Fundación Biro está apadrinándolo. La Ciudad se lo cede a la Fundación con el programa de padrinazgo. Y la Fundación es la que arma y sostiene este espacio, impulsando la biblioteca hasta que ésta empiece a funcionar por sí misma. La Fundación es la madrina, aunque esto terminará siendo un ente autónomo».
«Yo llegué de una manera algo fortuita. Soy de Córdoba y vivo en el barrio hace dos años. Un día, buscando alguna biblioteca, caminaba por acá y vi un cartel que decía: ‘Próximamente Biblioteca Popular Fundación Biro’. Llamé, escribí un mail, dije que me interesaba mucho, y así se dio. Hablé directamente con Mariana Biro. Le conté toda mi experiencia en bibliotecas, trabajando en barrios más periféricos, en Córdoba, Tucumán, Santa Fe, incluso en Francia, por una beca de la Subsecretaría de Cultura de la Nación que gané hace unos años».


«En relación a las bibliotecas populares, existen diferencias con respecto a las públicas, sobre todo en cuanto a la participación, al modo en que la gente puede involucrarse con el espacio. Estas bibliotecas pueden insertarse en la sociedad y ocupar un rol social de acuerdo al encuentro entre vecinos y la posibilidad de relacionarse entre sí».
«Yo soy docente de arte y estudié ciencias sociales pero hace mas de 20 años que me dedico a bibliotecas populares, y a desarrollar actividades de animación a la lectura y clubes de lectura. Me apasionan las bibliotecas, son espacios increíbles para cualquier comunidad, porque ofrecen algo que no ofrece ningún otro: la posibilidad del autoconocimiento, de formarse, de aprender. Es un lugar adonde uno puede estar y consumir sin necesidad de ser cliente».

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