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El cuento del tío no pierde vigencia

Aquellos que escogen el engaño al prójimo como vía para obtener dinero no descansan. Por eso, la frecuencia con la que se suele aplicar el famoso «cuento del tío» a veces resulta semejante a la de los actos delictivos. Una vecina, Analía Quintián, sufrió en carne propia uno de estos cuentos, si bien, la lucidez que tuvo en el momento clave, la salvó de caer. A través de un mensaje enviado a este medio, Analía relató: «Por más que estamos avisados, siempre conviene recordar las medidas de seguridad. Atención con los llamados en nombre de ANSES. Vivo en un edificio, a dos cuadras de Avenida Cabildo y me llamaron a las 7.30 AM de hoy (miércoles 5 de diciembre). También llamaron a dos vecinos más del edificio, con el verso de que había vencido el plazo para registrar la huella digital, y que debía concurrir a una dirección en la Avenida Cabildo, llevando los billetes de 100 pesos que dejaban de circular. Ahí me di cuenta, pero la verdad que me agarraron dormida y no me percaté de obviedades desde el comienzo. Cuando me di cuenta y se los hice saber, colgaron. ¡Qué bronca! Hay que estar atentos».
Desde luego que hay que estarlo, ya que ésta es apenas una de las tantas variantes que manejan estas personas. El artilugio de tratar de que el que atiende el teléfono, traslade dinero y/o  objetos de valor al exterior de su domicilio se ha vuelto tan común, quizás, como los secuestros virtuales o el intento de que el vecino suministre datos familiares, legales, etc, a fines de conseguir material para futuros objetivos delictivos. En casos así, es preciso conservar la calma y procurar razonar, para no convertirse en otra víctima.

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