Club Juventud Deportes

Mucho gusto, señores futbolistas

El fútbol infantil de Juventud de Belgrano arriba a un feliz final de 2018. El piberío que trabaja bajo la atenta mirada de los profesores Emanuel Orellana y Nicolás Sadi, continúa afianzando su estructura, y al cabo de la tercera temporada de competencia oficial (aunque la escuelita data de épocas anteriores), suma entusiasmo por parte de jugadores y profesores. Como muestra de ese optimismo, bien vale la palabra de los chicos, por eso es que dialogamos con seis alumnos de la escuelita, que en cierta manera se convirtieron en los representantes del nutrido grupo que dos veces a la semana entrena en la cancha de la calle Virrey Avilés.
Aquí presentamos, en primer lugar, a los más grandes, pertenecientes a la categoría 2004-2005.

Arriba: Santiago, Matías y Ariel. Abajo: Gonzalo, Lautaro y Germán.

Matías Auday, 14 años. Vecino de Belgrano, concurre al colegio Sagrado Corazón, de Crámer y Olazábal. Su papá es más de nuestros pagos, pues vive en Crámer y Virrey Olaguer y Feliú.
Es uno de los más antiguos en esta etapa del fútbol de Juventud, adonde concurre desde 2012, si bien hizo un paréntesis en 2014, cuando lo operaron de amígdalas y adenoides. «Este año me pareció espectacular, compartimos momentos con los chicos que más quiero y nuestra categoría salió segunda en el torneo», se animó a comentar con mucha soltura.
Ariel Cabanillas, 14 años. Vecino de Balvanera, vive en la hiper transitada avenida Pueyrredón. «Pero mi papá es del barrio de Núñez. Yo estoy desde 2016, vine a probar, me gustó y me quedé», aclara. Alumno del colegio Normal 1, también de Balvanera, Ariel es arquero. «No empecé jugando, pero el titular se fue y quedé yo. Como decía Maty, el 2018, tuvimos la oportunidad de quedar segundos en el torneo y la buena suerte de que pudieron venir la mayoría de los jugadores. En la segunda mitad terminamos quintos, pero el año fue muy bueno», expresó.
Santiago Castro, 14 años. Es uno de los vecinos más próximos, ya que su casa está sobre la avenida Elcano. «Vengo desde antes de 2014. Me anoté porque ya había jugado al fútbol en otro club, y tenía ganas de seguir», informó, dando a entender que hubo un ‘parate’ en el medio de ambas etapas. Arrancó en Juventud junto con su hermano menor, Lautaro. «Fue un año excelente, genial, la pasamos muy bien. El campeonato fue complicado pero con mis compañeros logramos el segundo lugar», señaló Santiago, que va al colegio Julio Argentino Roca y juega de delantero.
A continuación, los chicos de la 2008-2009, sacándose de encima la vergüenza, tal como si fuera un pegajoso rival, se sumaron a la nota.
Germán Morba, 10 años. Vive en Virrey del Pino y Avenida de Los Incas y asiste al colegio Mequitarista. Está en Juventud, desde el año pasado. «El equipo anduvo bien, salimos cuartos y nos divertimos, eso es lo importante», declaró sin ponerse colorado frente al grabador.
Lautaro Castro, 9 años. Hermano de Santiago, de la categoría 2008-2009, es alumno del colegio Marcos Sastre, de Virrey Loreto entre Freire y Zapiola. Tras hacer alusión también al cuarto puesto obtenido por su categoría, cuando lo consultamos acerca de qué fue lo que más le gustó de este año, muy concretamente, respondió: «Jugar al fútbol».
Gonzalo Pezzutti, 8 años. El benjamín del grupo de reporteados juega de arquero, vive en Melián y Jaramillo y va al colegio Monseñor Gustavo Franceschi, de Martínez y Elcano. Con la sinceridad como estandarte, dijo no recordar cuánto hace que juega en el club. «Al equipo lo vi bien», agregó. «Salimos cuartos y jugamos bien aunque yo sólo pude venir el último día del torneo porque estaba haciendo la mudanza de mi casa», remató.

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