Barrio Mío

Un edificio con reconocimiento internacional

Oculto entre negocios y construcciones, y escondido de la contaminación auditiva que emana de este punto neurálgico de la zona, el edificio de Virrey del Pino 2446 (entre Ciudad de la Paz y la avenida Cabildo), es uno de los íconos arquitectónicos del barrio. Y a referencia de esto último, cabe aclarar que, efectivamente, y pese a que no poca gente pensará que el lugar en cuestión pertenece a Belgrano, esta mano de Virrey del Pino -hasta Cabildo- se encuentra dentro de los límites de Colegiales. En la vereda de enfrente, en cambio, sí ingresaríamos a la jurisdicción belgranense, si bien todo forma parte de la Comuna 13.

Una bella imagen de su interior (foto: juankurchan.blogspot.com).

Hecha esta aclaración, se impone la mención al Edificio de Los Eucaliptus, porque de esta manera es conocida esta construcción de diez pisos proyectada por los arquitectos Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy en 1941.
Para el ciudadano de a pie, una de las características más sorprendentes es el amplio espacio interpuesto entre la reja exterior, y el edificio propiamente dicho, ubicado en el fondo de la parcela. En el medio, ocupando una superficie de unos 30 metros de extensión, un jardín con abundante vegetación y tres árboles preexistentes de eucaliptus que le dan identificación a la propiedad, acaso sea el máximo motivo de orgullo de sus vecinos. En total, son 29 sus departamentos, que al margen de cada vivienda, cuentan en común con un parque con juegos, estacionamiento, salas de lectura, lavandería y restaurante.
«El jardín que antecede el edificio, contiene un camino sinuoso que lo atraviesa por completo hasta llegar al acceso del edificio, logrando de esta manera, que cada persona que se va acercando al volumen residencial, pueda captarlo y observarlo desde distintos puntos de vista», resalta plataformaarquitectura.cl, un portal de origen chileno. En el mismo sitio ofrecen más detalles: «…se ordenó el programa para dejar las áreas de servicio al fondo, orientando los estares y los dormitorios hacia el jardín del frente, lo que permitió que cada departamento tuviese su propia terraza, buena iluminación e interesantes vistas cobijadas por los eucaliptus, que se integraron desde un principio en la arquitectura. Cabe destacar que el diseño de cada departamento es flexible, dejando espacios que pueden unirse o no, según la necesidad de los residentes».

El plano del enorme jardín (foto: juankurchan.blogspot.com).

Por último, un extracto de “Referencias de Modernidad, Contextos Arquitectónicos para el desarrollo de la Vivienda 1925-1940), también aquí mencionado, confiere una idea de la dimensión que le dan los expertos al complejo: «Un edificio cuya impronta es la consecuencia del período analizado, de los cambios que se produjeron en la sociedad y en la arquitectura, que busca la alternativa en los suburbios pero que la trae a la realidad, que bien pudiera haberse hecho en París o en Barcelona, que tiene una magia que no se puede describir y es casi imposible de enseñar. Que aparece en el tablero cuando la mentalidad es diferente, cuando los procesos se han asimilado. Un ícono del arribo de la Modernidad en Buenos Aires».

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