Barrio Mío

Chamuyando en el Bar Conde

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La propuesta se cumplió tal como había sido establecida y siete días más tarde, a la misma hora que la última vez, volvimos a vernos. Las lentejas habían estado tan ricas y el frío no aflojaba, así que tanto Nico como yo decidimos no interrumpir la sabrosa rutina. En el lapso en que demoró la llegada de la comida, él volvió a reparar en ciertas señales del paso del tiempo. Nombró a Octavio, el querido gato que solia deambular entre las meses del bar, y que se había muerto hacía poco. Trazó un paralelismo con el que Cacho Castaña menciona en Café La Humedad: «… y sólo cuento con la compañía de un gato/ que al cordón de mi zapato lo destroza con placer…»


Mi amigo siempre tenía a mano alguna alusión ligada a la nostalgia, más allá de su estado de ánimo. Sin que yo le preguntara, sacó el tema de su dolorosa separación: «Pienso que a muchos les pasa lo que me pasó a mí. Tenés un período donde querés salir de la relación pero no te animás a dar el paso. Por cobardía, querés que sea ella la que te deje, pero cuando lo hace se te viene todo abajo. Ahí te das cuenta que no querés que se vaya, pero no sabés si es porque la amás o por miedo a estar solo».
No supe qué decirle. Me salvó Ariel, a quien vi aproximarse con un plato de lentejas en cada mano. En cuanto los apoyó sobre la mesa, se hizo un silencio. Diez segundos más tarde, deliberadamente cambié de tema.
-¿Viste alguna película nueva en estos días?
-Sí, bah… lo que se dice nueva no era. Año 1972. He nacido en La Ribera. Dirigida por Catrano Catrani. La vi por primera vez.
-¿Qué te pareció?
-Buena, muy buena. La saqué de Internet. Ya la habían dado en el Canal Volver pero nunca había podido verla completa. Arturo Puig es el protagonista y la figura femenina, Susana Giménez. Los dos andaban por los veintipico de años. ¿Sabés quién es la otra chica que lucha por el amor de Arturo? Silvia Mores, la mamá de Mariana Fabbiani.


-¿De qué se trata?
-De un pibe de barrio, Miguel Notari, que llega a la primera de un club de fútbol y de golpe se encuentra con la fama. ¿Te suena? Tenía a su noviecita de la infancia (Silvita) y de repente se le aparece una supermodelo como Susana, que en la ficción tiene el mismo nombre. El conflicto también se da porque el padre de él, Luis Tasca, quiere que priorice el estudio y Miguel apenas termina el secundario no quiere saber más nada con los libros. Entonces, medio mareado por la fama, se termina peleando con el viejo y se raja de la casa.
-¿Cuál es el club?
-Yo estaba convencido de que sería Boca, considerando el título y que casi todas las escenas están filmadas en la zona. Pero no. Es un equipo de ficción al que llaman Del Plata. Pequeño detalle: su camiseta es la de Huracán. Blanca con vivos rojos… y hasta se olvidaron de sacarle el escudo del globito.
-¿Así que casi toda la acción transcurre en La Boca?
-La familia vive en un conventillo. Son humildes pero no les falta nada. El padre es trabajador portuario. Hay escenas en el Riachuelo, Caminito, en los potreros del barrio, con La Bombonera de fondo. Y al comienzo de la película, ¿a que no sabés quién hace el papel de Miguel Notari cuando era chico?


-¿Quién?
-Ricardo Darín… Fue su primer trabajo en cine. Tenía 15 años. Resulta que un descubridor de talentos interpretado por Enzo Viena, lo ve con pasta de crack y lo convence al padre para llevarlo a las inferiores de Del Plata. Unos poquitos años después, Darín se convierte en Arturo Puig mientras los demás personajes siguen con el mismo aspecto de antes. Esta es una de las bizarreadas de la peli.
-Seguro que el caza-talentos es un chanta….
-No, esta vez no es así. Es un tipo derecho que coincide con el padre en que antes que nada, está la escuela. Más adelante, cuando nota que el protagonista está confundido por la fama, trata de darle buenos consejos.
-Lo que son las cosas… Darín y Susana trabajando juntos.
-Sí… diez años después, o menos tal vez, serían pareja. Acá compartieron película, pero ninguna escena. ¿Sabés quiénes más actúan en roles secundarios? Ginno Renni y Santiago Bal. Son los que primero aparecen, como dos simpáticos personajes que viven en el conventillo de la familia Notari. Son fanas de Boca, lo apañan al nene y le hacen la contra al papá de Miguel, que es anti-bostero a pesar de tener su casa y su laburo en La Ribera.
-¿Qué? ¿Es de River?
-No, de Del Plata, el club en el que fichan al hijo. A River nunca se lo nombra. Aunque más allá de algunos pasajes fílmicos en cancha de Boca, también hay en la de River y en la de Huracán. Y te tiro un par de actores importantes en rol de personajes secundarios, amigos de la familia: Eddie Pequenino y Fidel Pintos, que hace del dueño de una cantina.


-Pero me estabas contando sobre el conflicto.
-Bueno, la cosa es así: el pibe se convierte en figura. Llega a primera y lo citan para la Selección. A duras penas y para darle el gusto al padre, se recibe de bachiller. Pero después no quiere saber nada con estudiar arquitectura, como sí pretende el viejo. Entonces estalla la bronca. «Desde que se cree importante no ha habido posibilidad de diálogo entre los dos», le enrostra Tasca, tratándolo de usted. Puig le responde: «Tenés que dejar de ver en mí lo que vos hubieras querido ser».
-¿Y se va de la casa?
-Sí… Con esta frase tremenda el padre corta la relación: «Buenas tardes caballero, la audiencia ha terminado».
-Terrible… ¿Y cómo nace la onda con Susana?
-Se conocen en una reunión. Ella es una modelo que recién arranca. En la vida real era parecido, aunque creo que ella ya estaba consagrada. «¿Así que vos sos jugador de fútbol», le pregunta Susana. «¿Así que vos sos modelo?», contesta él. Es todo bastante inocente, nada de imágenes fuertes… Apenas algún beso. Eso sí, Miguel se estaba mandando una fulera, porque sin haber cortado con la novia, ya salía con la nueva. Según el guión, está confundido. Hasta que es la novia la que le cuelga la galleta. «Conmigo no tenés ningún compromiso», le dice dolorida, en un descampado de La Boca. Y se va…


-¿Ya llegamos a la mitad de la peli?
-Y un poco más también. La cuestión es que en su nueva vida las cosas le empiezan a ir mal. Ah… a todo esto te cuento que uno de los amigotes es un tal Greco, que es el que compuso y cantó los temas de la película. Un muchacho de veintipico de años que, por lo que se ve, era uno de los cantantes del momento. La canción central se llama justamente He nacido en La Ribera… Mientras la canta pasan imágenes de La Boca. Incluso Benito Quinquela Martín aparece en una escena. Unos años después se radicó en el exterior y se dedicó a la producción. Si no me equivoco, su hijo, mucho más adelante, fue uno de los ganadores de Operación Triunfo.
-¿Por qué le van mal las cosas a don Arturo?
-Porque extraña a la familia, a los amigos. En su equipo lo mandan al banco y lo sacan de la Selección. Susana se da cuenta pero por celos, en lugar de apoyarlo se la hace más difícil: «Estás una semana sin ir a tu querida Ribera y empezás a deprimirte», le echa en cara. Pero a él ya no le importa más nada. Ni la nueva novia, ni el equipo, ni la Selección. Sólo quiere volver al barrio.
-Ah… ¿pero no se queda con Susana?
-No… se pudre todo y vuelve con la chica de la infancia. Si bien es un poco más atrás hay una escena muy buena: Puig está con Greco y otro amigo, y ven una foto de la Su en un publicidad callejera. «Es una bomba», tira Puig. Greco intenta que ponga los pies sobre la tierra y le dice: «Esa piba no es para vos». La cuestión es que cuando se acerca el final Miguelito vuelve al barrio, se reconcilia con el viejo, con Silvita, y es feliz otra vez.


-¿También vuelve a jugar bien?
-Mirá lo que pasa… Juegan Boca contra Del Plata. Las imágenes son tomadas de un partido de verdad, un Boca-Huracán en La Bombonera. Está mezclado con otros segmentos ficcionados, donde se ve a Puig integrar el banco de suplentes y a su gente, alentándolo desde la tribuna, menos sus padres, que se quedan viéndolo por la tele. En el transcurso del partido lo mandan a la cancha. ¿Te imaginás lo que puede pasar?
-¿Mete un gol?
-¡Y sí, más cantado… imposible! Hace el gol, se cuelga del alambrado y ahí termina.
-Medio obvio el final ¿no?
-Esperá… Me faltaba lo último. Mientras se está jugando este partido, Susana, triste por la ruptura, se está yendo de viaje a Europa. Con el avión pasa por encima de la cancha de River, mira para abajo y lanza algo así como un suspiro y una mirada melancólica.
-¿Pero no jugaban en la cancha de Boca?
-¡Exactamente! Como para rematarla, justo en el final se mandaron otra de las grandes bizarreadas. Pero no hay que ser pretensioso. Es un comedia divertida, medio romanticona y con buenos actores. ¿Qué más querés? Ah, y tiene un lindo mensaje…
-¿Cuál es?
-Me extraña, araña… Que la guita, la fama y la belleza superficial no hacen la felicidad. El tipo tenía todo eso pero de nada le servía porque le faltaba el amor auténtico, que era el de sus raíces, el de sus seres queridos. Es el mensaje que cualquier cantidad de películas dieron y darán a lo largo de la historia. Redundante, sí… pero siempre verdadero.

Nico había devorado su plato de lentejas con sorprendente rapidez, considerando que era quien estaba a cargo del relato. La explicación era que ante cada pregunta mía, metía bocados más grandes de lo normal y se tomaba unos segundos para responder, lapso en el cual aprovechaba para seguir engullendo. Por mi parte, para cuando Nico culminó su narración, yo también había terminado de comer. Pero eso era comprensible, ya que era él quien hablaba la mayor parte del tiempo. Estuvimos de acuerdo en que también se repitiera el postre de la última vez: queso y dulce. Cuando Ariel lo trajo, ya casi nos habíamos olvidado de He Nacido en La Ribera y hablábamos de bueyes perdidos, en tanto esperábamos que se hiciera la hora de partir hacia nuestras respectivas obligaciones.
A Nico lo noté entero. Con los bajones propios del duelo que estaba atravesando, pero de mejor ánimo que en encuentros anteriores. Me pregunté cómo estaría la próxima vez… Acordamos que en esta ocasión cada uno se pagara lo suyo. «Chau… nos vemos la semana que viene», me saludó. Y lo vi alejarse raudamente por Federico Lacroze.

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