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Hay más vigilancia, pero continúan los robos

Teodoro García y Freire.

Un mensaje privado de una vecina llamada María Luciana originó éstas líneas, que aluden a un problema tan desagradable como complicado de resolver: «Soy una vieja habitante del barrio que se fue y está volviendo -decía la nota-. Quizás todos lo sepan menos yo, pero quería informarles y si es posible que se haga público que en Teodoro García al 3000, más precisamente donde está el Geriátrico San Marcos, he podido comprobar lamentablemente en el transcurso de distintos años que roban autos o les roban las ruedas. Inclusive hace años ya vino una ambulancia que se estacionó delante de un auto donde estaba el geriátrico y cuando volvió el dueño del vehículo comprobó que le habían robado partes del motor. El viernes pasado le sacaron en el mismo lugar tres neumáticos a otro coche. ¿Cómo es posible que sea siempre en el mismo lugar y habiendo vigilancia policial del Gobierno de la Ciudad?».
Con la autorización de María Luciana, trasladamos su inquietud a nuestra red social: el facebook. Como era de esperar, los comentarios de más usuarios no demoraron en llegar, reflejándose la preocupación que existe en todo el barrio. Una vecina manifestó que en Delgado al 600 pasa todas las semanas y que, incluso, hay quienes conocen al autor de los robos pero nada pueden hacer. «Sucede lo mismo en Palpa al 3000», informó otro lector, especificando que los robos se dan más a menudo en la vereda par. Se mencionaron más lugares conflictivos: Olleros al 3200, Maure entre Martínez y Delgado…
En el debate se indicó que existe más presencia de uniformados desde que la Policía pasó a la Ciudad. Un comentario muy atinado, aunque también es cierto que esto no alcanza, y que los hechos delictivos no cesan (con las estadísticas a mano, habría que ver si disminuyeron o si aumentaron) a pesar de que la vigilancia sea mayor. Entretanto, muchos vecinos siguen recibiendo los correos electrónicos del Gobierno porteño, invitándolos a que concurran a la seccional de la zona para charlar con el comisario de turno, como así otras convocatorias emanadas desde el ministerio de seguridad de la Ciudad, que refieren a las recorridas por los barrios del ministro Martín Ocampo para contar «la nueva forma de trabajar de la policía e intercambiar ideas».
Sin dudas, buenas intenciones. Pero a la luz de los acontecimientos, lamentablemente es necesario admitir que por ahora, insuficientes para ponerle el freno a una situación muy grave.

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