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Después del susto, reabrió la Plaza Garicoits

En nuestra redacción la inquietud de una lectora precedió a la importante repercusión mediática que el caso tuvo algunas horas después: «Una persona estuvo poniendo venenos para perros por la calle Zabala, desde Álvarez Thomas hasta no sé donde…», alertó la vecina. Y efectivamente menos de un día después, la noticia repiqueteaba de manera insistente en una buena cantidad de medios nacionales.

La plaza cerrada con candado y precinto de seguridad.

Lo que probablemente haya contribuido a hacer que se disparara el tema con mayor fuerza, fueron las imágenes de un hombre que, en actitud muy sospechosa, se inclinaba un par de veces en la esquina de Virrey Loreto y Delgado, como para dejar algo en el piso. Se trataba de una secuencia registrada por la cámara de seguridad de la parrilla Don Hugo, ubicada precisamente en dicha intersección. Casi simultáneamente a su viralización, a la par del pánico de la población, se hizo la denuncia y actuó la Brigada Especial de Ambiente, Defensa Civil y la Policía. Por precaución, procedieron a clausurar la plaza San Miguel de Garicoits.
A partir de ese momento se vivieron horas en las que nuevamente Colegiales estuvo en boca de todos. Entre otras cosas, se mencionaron versiones referidas a que el envenenador había anunciado en una cuenta de facebook barrial su decisión de envenenar a los perros. Desde los medios -sin ofercer mayores precisiones- también se dijo que varias mascotas e incluso niños y adultos resultaron afectados por la sustancia tóxica, que sería el borax.

Empleados del gobierno de CABA pintan y limpian, estando el espacio cerrado al público.

Las imágenes del individuo que habría colocado el veneno fueron registradas a las 9 de la mañana del 6 de mayo. La denuncia fue realizada en la fiscalía Sudeste Nº 5, especializada en delitos medioambientales y de maltrato animal, a cargo del Fiscal Michenzi. Pero nunca se supo si la persona -cuyo rostro no se veía claramente- puso ser detenida.
Hasta el miércoles 9 de mayo la plaza permaneció con sus rejas cerradas con candado. Durante esa jornada sí hubo empleados de mantenimiento del Gobierno de la Ciudad que efectuaron tareas de pintura y limpieza. Los vecinos, desde luego, no pudieron entrar. Algunos de los que suelen realizar ejercicios físicos en este espacio, se las ingeniaron para cumplir su rutina del lado de afuera del enrejado perimetral.

Una mujer y su entrenadora realizan su rutina física del lado exterior.

Al día siguiente, finalmente, se produjo la reapertura de la plaza, a medida que la tranquilidad lentamente retornaba a los hogares. Pero del culpable de este nuevo episodio de agresión a la población, por supuesto, ya no hubo más noticias…

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