Gente de Cole

«Damos prestaciones de alta complejidad a toda la Argentina»

Desde su fundación, hace casi 50 años, el Sanatorio Colegiales está fuertemente identificado con el barrio. Entrevistamos a la máxima responsable de la dirección médica, María Cristina Lacunza.

«Llegué hace casi 15 años con una función de auditoría médica. Estuve tres meses y me propusieron asumir la subdirección. Un tiempo más tarde, en 2006, recibí la designación como directora».

La Doctora María Cristina Lacunza resume así su trayectoria en el Sanatorio Colegiales. En su oficina del segundo piso del edificio de Conde 851, recibe a este medio tras la cita concertada con algunos días de antelación. Al encenderse el grabador, cuenta sobre sus comienzos, y de su labor en la medicina: «Soy médica desde 1977, y hago la salvedad de que me recibí muy joven. Me formé a través de una residencia y ejercí la cirugía general durante muchos años. Hasta que comencé a dedicarme a lo que es la gestión en salud, y paulatinamente tuve que ir dejando la tarea asistencial, ya que los tiempos no permiten abarcar ambas especialidades».

-¿Cuál es la función de una directora médica?

-Yo estoy en la conducción asistencial del Sanatorio, con la finalidad de velar por la calidad profesional y la calidad de atención de los pacientes. Esta es la esencia de la dirección médica. Lo que no impide que una se involucre y participe en forma conjunta con las áreas no directamente asistenciales del Sanatorio, desde la relación con los financiadores de la salud, es decir las obras sociales y pre-pagos, hasta la relación cotidiana con todos los servicios de apoyo.

-¿Cómo ve al Sanatorio en general?

-Con un crecimiento continuo. Yo vine cuando ya estaba en ese proceso pero era un crecimiento más pequeño que el actual. Ahora hay más servicios, más habitaciones, más profesionales… Y en estos años la capacitación de profesionales y no profesionales se ha extendido hacia lo que es la docencia formal: tenemos alumnos de las carreras de medicina, kinesiología… Seis residencias del equipo de salud y tres carreras de especialistas universitarias. Las residencias también son unversitarias y están avaladas por la Facultad de Medicina.

-¿Este sanatorio ha superado las fronteras del barrio?

-A través de los contratos con los financiadores de la salud, llegamos más allá del barrio, de la Capital y del conurbano. Nosotros damos prestaciones de alta complejidad a toda la Argentina. Muchas obras sociales con afiliados en el Interior, cuando requieren esos tratamientos, trasladan esos pacientes al Sanatorio, ya sea los de urgencia o en forma prolongada.

-¿Qué cantidad de médicos trabajan aquí?

-Debemos estar cerca de los 200, formando la planta estable. Además este es un sanatorio abierto, con lo cual cada financiador de la salud o cada médico privado que desee venir a hacer un seguimiento o una intervención quirúrgica de sus pacientes, puede hacerlo, previa acreditación, como marca la ley.

-¿Esta dirección tiene también injerencia en Cobermed?

-No. Cobermed es un sistema pre-pago que concentra la atención de sus afiliados en el Sanatorio, más allá de tener una red de prestadores. Pero son empresas totalmente diferentes. Tenemos un contacto diario, por la gran cantidad de afiliados que se atienden en el Sanatorio, pero es independiente de esta dirección médica.

-¿Qué es lo que el Sanatorio tendría que mejorar?

-Un objetivo permanente es la mejora de la calidad. Este es un concepto que se ha incorporado en todos los ámbitos: trabajar en los procesos de calidad en forma organizada y sistemática. Para eso hemos sumado una experta en calidad que colabora en esta tarea. En esto siempre se debe progresar y cada mejora que se logra debe llevar a un nuevo objetivo de calidad, siempre teniendo como meta primordial la seguridad del paciente, de su familia y de nuestra gente.

Una imagen de la entrada a la guardia, en Conde y Palpa.

-En el Colegiales se da lo que en tantos centros de salud: la llegada de numerosos médicos de paíeses vecinos. ¿Qué explicación hay?

-Esta afluencia obedece a una generosidad argentina muy importante de brindar fuentes de trabajo y capacitación, algo que no es igualado en otros países de Latinoamérica y del mundo por las condiciones económicas. Ellos acá tienen la posibilidad de formarse a través de una residencia médica que no es otra cosa que una capcitación a través de una beca rentada y bien remunerada, que les permite solventar sus gastos de estadía en el país, al margen de que al final muchos optan por quedarse porque les interesa seguir progresando. Estos colegas tiene un gran espíritu de formación y de superación personal. Son extremadamente trabajadores.

-¿Hay gente que tiene prejuicios en su contra?

-Lamentablemente sí. Ese prejuicio sólo se vence una vez que reciben la atención, y se dan cuenta de su calidad humana y profesional. Entonces comienzan a pedir por esos colegas. Es un fenómeno que se da en la mayoría de las instituciones de salud de Buenos Aires. Por supuesto, hay mejores y peores profesionales, igual que con los argentinos, con los que conviven perfectamente. No es una cuestión de nacionalidad sino de educación personal y formación profesional. De hecho tenemos residentes y jefes de servicio provenientes de los países vecinos.

-¿Cómo está el área de pediatría?

-Este es un sanatorio predominantemente de adultos. La pediatría no es la especialidad más fuerte por una cuestión de espacio físico. El sector es muy sólido, está al mando de la doctora Viviana Dalprá. En pediatría nos concentramos en atender la demanda espontánea, por guardia, y de la consulta programada. Internamos patologías de baja complejidad. En casos en que así sea necesario, se dispone una derivación. La mismo ocurre con obstetricia.

-El Sanatorio no atiende más PAMI… ¿Por qué?

-Desde 2013 no tenemos contrato pero sí existe una población de adultos mayores muy importante, mediante otros financiadores. Contamos con personal altamente calificado para este grupo etario. La disolución del vínculo, en su momento, fue por la misma cuestión de espacio. No había tantas camas para internación. No creo que volvamos a dar atención de primer y segundo nivel para PAMI. Pero quizás a futurol sí se pueda brindar un servicio de complejidad más alta.

-¿Cuáles son los reclamos más usuales?

-El que se puede dar con frecuencia es el tiempo de espera en algunas áreas, fundamentalmente, en la guardia. Eso es porque nuestra población no toma conciencia de que dicha área es para resolver una emergencia. Y en vez de sacar un turno para ser asistido por una patología no urgente, el paciente, por ejemplo, viene a pedir que se le haga una receta para una medicación crónica. Esta es una práctica bastante habitual y produce una demanda por guardia que supera una expectativa lógica por emergencias. El que más reclama generalmente no llega por una urgencia sino por una patología crónica y para no sacar un turno y esperar cuatro o cinco días para ser atendido.

-La ansiedad del argentino…

-Es un problema de educación sanitaria de la población. «Me queda cómodo ir a las ocho de la noche y voy a esa hora», en lugar de sacar un turno y concurrir la semana próxima en un horario adecuado a un consultorio. Y no hablemos de las patologías de lunes. Se da con mucha frecuencia en traumatología. La gente viene con supuestas lumbalgias para ver si consigue un certificado médico y así no va a trabajar.

-¿Qué lugar hay para la autocrítica?

-Todo está relacionado. Esto que pasa en la guardia, después genera la crítica del paciente que realmente necesita atención allí. Y esta se ve saturada por patologías no urgentes.

-¿El Colegiales no está exento de la posibilidad de mala praxis?

-Por supuesto, pero esto sucede en todo el mundo. Por eso es tan importante trabajar sobre la seguridad del paciente, y sobre los riesgos asistenciales. Esto se comenzó a estudiar en Estados Unidos en los años 90 y se fue extendiendo… En todos lados hay tasas muy altas de eventos adversos, que pueden corresponder o no a una mala praxis. Hay eventos que son imposibles de soslayar pero sí de mitigar. Lo importante es tener todos los recursos para mitigar el error asistencial.

-¿Por qué se da ese error?

-Hay muchas razones: impericia, imprudencia, negligencia. El error médico existe, partiendo de que la medicina no es una ciencia exacta y de que cada paciente es diferente a otro. Se habla en los términos legales de que la relación entre el médico y el paciente es un contrato de medios y no de resultados. El equipo de salud no puede prometer resultados, aunque sí tiene la obligación de poner todos sus medios o los de sus colegas al alcance del paciente.

-¿Qué sucede en caso de que la mala praxis se produzca por una desidia médica?

-Para eso están los mecanismos de control interno. Más allá de los jefes de servicio que supervisan cada tarea, el Sanatorio cuenta con un grupo de auditores que evalúan el desempeño y el resultado de la actividad profesional.

Trascurrida casi media de hora de charla, se apaga el grabador. «Gracias por tenernos en cuenta y por 50 años más…», saluda la doctora, en referencia a nuestro interés por realizar la nota sobre el emblemático centro de salud del barrio y a su medio siglo de vida. Le agradecemos por el tiempo que nos concedió, bajamos los dos pisos por la escalera y salimos a la calle Conde. En un mediodía gris, Colegiales sigue su rutina.

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