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Una escuela que sufre y exige respuestas

La lluvia del 6 de abril trajo consecuencias pocos felices. Esta vez, las dificultades causadas por el agua activaron el descontento de la gente de la escuela primaria y jardín de infantes Marcos Sastre, de Virrey Loreto entre Freire y Zapiola. Parte de sus instalaciones se inundaron y la Asociación Cooperadora publicó fotos en internet, donde se apreciaba la lamentable situación. Mediante este texto, se acompañaron las imágenes:

«Así están gran parte de las escuelas de la ciudad de Buenos Aires. Un tercio de la escuela inutilizada por las lluvias. En primer grado, las clases se dan en condiciones precarias hace más de una semana (desde la anterior lluvia, que no sólo inundó el aula sino que también arruinó libros, computadoras y otros materiales). Ayer ‘lo vinieron a arreglar’ (por enésima vez, con la promesa de ser la solución definitiva, como han dicho en cada oportunidad, pero hoy volvió a ocurrir lo mismo, afectando otras aulas y áreas de la Escuela). Esto se suma a la caída de cascotes en dos oportunidades en los últimos tres meses en el patio, que de milagro no causaron heridos de gravedad. ¡Exigimos una solución inmediata y urgente inversión en educación!».


Los sucesos descriptos no tomaron de sorpresa a la gente de este tradicional establecimiento estatal de Colegiales, ya que la misma Cooperadora había anunciado a mediados de marzo: «Papás y mamás de la Comunidad Educativa de la 7 DE 9 Marcos Sastre, elevamos una intimación urgente al GCBA para que nos den una respuesta inmediata frente a la nueva caída de mampostería en el patio de nuestra escuela en el día de ayer. Es inaceptable que las escuelas públicas se encuentren en estas condiciones. Seguiremos exigiendo al Estado por la garantización del derecho a la educación, que incluye condiciones edilicias que brinden seguridad a los niños y a los trabajadores».

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