Barrio Mío

Hace cinco años dejaba de existir la barrera de Lacroze

En la mañana del 16 de enero de 2013, aquellos automovilistas que quisieron cruzar la barrera de Federico Lacroze, se toparon con una sorpresa: una avenida cortada en ambas direcciones. A la altura de Conesa se estableció uno de los cortes, y de Amenábar, la interrupción del lado contrario. El histórico paso a nivel vehicular dejaba así de existir.


Como alternativa, quedaba abierto el paso a nivel provisorio por Olleros. Esta calle -tradicionalmente mano única hacia Cabildo- se convirtió en doble mano y por allí se desvió la circulación, incluso, de las dos líneas de colectivos que atraviesan las vías del Ferrocarril Mitre, el 42 y el 63.


Así comenzaba una obra que que tardaría un año y diez meses en estrenarse: el viaducto. En octubre de 2014 culminaron los trabajos y el paso se abrió al tránsito vehicular con presencias, entre otros, del actual presidente Mauricio Macri.


En el medio, la polémica se adueñó del día a día de los colegialenses. El punto final a la vieja barrera contaba con la aprobación de la mayoría de los vecinos. Pero lo que se puso en la mesa de discusión no fue lo concerniente a lo vehicular sino a lo peatonal: el anuncio de la eliminación del paso a nivel para la gente de a pie, acarreó un gran malestar entre el vecindario y los comerciantes, descontento que se intensificó al comprobar lo angostos que eran las escaleras y pasadizos que se estaban construyendo para cruzar de un lado al otro de la estación.


En un corto lapso se sucedieron gestiones, asambleas, publicaciones en redes sociales, notas en medios periodísticos y hasta María Eugenia Vidal estuvo presente en una reunión en el Colegio Virgen del Pilar. La entonces funcionaria del gobierno porteño dijo que haría el intento de satisfacer las inquietudes de vecinos y comerciantes, indignados al ver que Colegiales se partía al medio. Pero nada ocurrió. Finalmente, meses más tarde también se anularon las pasarelas a la altura del suelo y se habilitaron los pasillos peatonales que siguen siendo la única opción para el cruce luego de que también el viejo puente peatonal de la estación fuera anulado y sólo sirviera para cruzar a los andenes en forma interna.


Cinco años más tarde, también el estado de la estación deja mucho que desear. Pera esa es otra historia.

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