Gente de Cole

El vecino silencioso

Se lo ve, casi invariablemente, deambulando sobre Federico Lacroze. Muy rara vez, en otro lugar que no sea esta avenida. Y para ser más concretos, en la cuadra que va desde Ciudad de la Paz hasta Cabildo. Por allí se sienta, en la entrada de alguna casa o negocio, que puede ser Bonafide o la tienda La Primavera. Como se observa en la foto, la puerta del Banco Nación de Lacroze y Moldes también ha sido su morada. De vez en cuando abandona su silencio para solicitarle dinero o cigarrillos a vecinos y ocasionales peatones. Lo acompañan unas pocas pertenencias y dos vicios que no suelta: el vino y el cigarrillo.
Piel morena. Torso desnudo, protegido por una campera, pullover o frazada si las temperaturas son muy bajas. Pelo largo y barba. Pantalón deshilachado y zapatillas agujereadas. Verano e invierno. Lluvia y sol, siempre aparece por los lugares habituales, con un andar que a pesar de su condición de indigente, da la sensación de ser despreocupado. A lo mejor sea una impresión a la distancia, desde lejos, pero esta pregunta se ha instalado muchas veces en mi mente: ¿Y no será más feliz él que muchas personas con un techo, un auto, una familia…? La respuesta automática que elaboro, suele ser afirmativa.
Las opiniones que ha generado son variadas. Algunos destacan su actitud pacífica: «Anda siempre por acá y no molesta a nadie». Otros, los menos quizás, dicen que se llegó a poner agresivo al no recibir lo solicitado. Por mi parte, jamás lo vi en una actitud pendenciera.
En relación a su historia personal, también están los que afirman que hasta hace muchos años -antes de quedar en la calle-, vivía junto a su familia en el barrio. Incluso, se dice que su nombre es Marcelo y que habitaba una casa de Conde y Federico Lacroze. Por el momento, son datos que no hemos logrado corroborar pero que alguna vez nos gustaría conocer, como así también los motivos por los cuales -si obligado por la circunstancias, por propia decisión o vaya uno a saber por qué razón- sus días pasaron a transcurrir a la intemperie.

P.W.
Foto: Natalia M. Delpiano

Deja un comentario