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MARCELO TOLA: MEJOR JUGADOR, REVELACIÓN Y MEJOR COMPAÑERO

Es jugador del voley de Juventud desde hace menos de un año. Pero apenas algunos meses le bastaron para ser muy tenido en cuenta en el plantel, no sólo por sus condiciones deportivas sino por lo que representa afuera de la cancha. La mejor prueba, es que en la fiesta que se realizó para despedir el 2017, Marcelo Tola resultó distinguido con un triple premio: mejor jugador, revelación y mejor compañero. «Empecé en mayo, en el espacio recreativo. Buscaba un poco de distracción porque estaba en un momento bastante complicado del año. Necesitaba despejarme… Y como yo había jugado al voley siendo más chico, me dieron ganas de venir», le contó a este medio, entre sorprendido y halagado, por tener que dar su primera entrevista. Superado los instantes iniciales del reportaje, se soltó ante el grabador casi con la misma naturalidad con la que hace sus movimientos en el rectángulo.
-Al principio me costó un poco, soy algo vergonzoso. Pero me encantó, jugar en el recreativo estuvo muy bueno. Me invitaron a participar también del equipo de varones, cosa que para mí es un honor. Me siento halagado. A los chicos los conocí recién este año pero hubo muy buena onda. Me sentí cómodo jugando con ellos, me apoyaron y fui muy bien recibido.
-¿Qué opinás de los premios que te dieron?
-Fue una sorpresa. No me lo esperaba. Es inexplicable lo que siento. Esto me removió un montón de cosas de cuando era más chico y jugaba al voley. Fue como una conexión que me llevó hacia ese momento. Fue bárbaro el año, terminé supercontento. Ya me me siento parte del club y de este espacio que me hace tan bien.


-¿Conocías Juventud?
-No, sólo de pasar, porque vivo a tres cuadras, en Elcano y Virrey Avilés. Pero en este tiempo vi que Juventud tiene esa esencia de club de barrio que viví de chico. El ambiente es muy familiar.
-¿Qué pensabas al pasar por la puerta?
-Y… Salíamos por el barrio y al pasar chusmeaba para adentro, me sentía muy identificado por lo que había vivido en mi infancia. El club me llamaba la atención, siempre quería ver qué actividad estaban haciendo. Una vez averiguamos para inscribir a mi hija en patín pero no había cupo.
-¿Dónde jugabas al voley?
-En el 9 de Julio de Lomas de Zamora. El voley es un deporte que me fue apasionando. Después, por cosas de la vida una lo va dejando de lado, y lo suspendí hasta que de repente tuve esta oportunidad.
-¿A qué edad lo practicaste?
-Entre los 16 y los 18 años. Fue muy intenso. Iba tres veces a la semana a entrenar, y los domingos a los partidos. Recuerdo que el club no tenía Sub 18 y con el Sub 16, que era donde yo estaba, jugábamos para el Sub 18 e incluso para el Sub 21. Era el único equipo que teníamos y representábamos a todas las categorías.

«LA VIDA DE CLUB ES HERMOSA»


Cuando estas líneas lleguen a los lectores, quizás nuestro entrevistado ya haya sido papá por segunda vez. «Tenemos a Uma, de 7 años, y el segundo viene en camino, faltan pocos días», dice, feliz.
Marcelo, que se dedica a la fabricación de muebles de pino en San Fernando, destaca que su familia lo apoya en la decisión de practicar deporte de manera amateur: «Mi mujer está contenta porque ve que esto me hace bien. Yo quiero integrarla a ella también, esto es como una casa más. Yo lo siento así, como mi hogar, o sea que mi familia puede venir tranquilamente. No es que me escapo al club para no quedarme en casa. Si hay oportunidad me gusta que ellas estén, de hecho cuando jugaba los sábados, venían a verme y nos quedábamos a comer en el restaurante. Esa vida de club es hermosa. Y a fin de año pudimos compartir la fiesta. Para mí eso es un orgullo».

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