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JUGADORES DEL RECREATIVO DE VOLEY Y FLAMANTES PAPÁS

Claudia, Martín, la profe Paola y la pequeña Alana, que duerme en su cochecito.

La pequeña Alana duerme plácidamente en su cochecito, mientras a su alrededor, resuenan los sonidos tipicos de un partido de voley. Sus papás, Martín Gvirtz y Claudia Antezana, son jugadores del Recreativo de Juventud. Pero ahora no están en la cancha sino en el buffet, participando de una entrevista que tiene un motivo particular: ellos se pusieron de novios cuando compartían el equipo mixto del club, y producto de esa relación, el 25 de septiembre, nació la beba. En la nota, contaron la manera en que se fue dando la situación y qué opinan de este momento tan especial:
MARTÍN: A mí me trajo Gastón, un amigo del secundario, en 2013. Nosotros estudiábamos en el Pestalozzi, acá cerca. Él arrancó y a los tres meses de venir me propuso acoplarme, ya que en el colegio también jugábamos al voley.
CLAUDIA: -A mí me invitó Martín hace dos años. Yo soy de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y vine a este país a hacer una maestría, por mi profesión de ingeniera industrial. El laburo me consumía la vida y gracias al deporte logré despejarme la mente, y hacer nuevos amigos. Una cosa llevó a la otra y ahora tenemos una bebé (risas).
-¿No eran novios cuando llegaron al club?
MARTÍN: -No, éramos sólo amigos. Al vernos más seguido, empezamos también a compartir cosas, y así se fue dando. Hasta que terminamos en pareja y con la pequeña Alana.
Al vernos más seguido en el club, en juntadas, en asados… Eso fue generando otro vínculo.
CLAUDIA: -En los entrenamientos pudimos conocernos más, hacíamos cosas juntos y compartimos el gusto por el voley. Además yo integraba el equipo de fútbol femenino de Juventud. Quizás por ese lado también se dio la seducción. A mí por ejemplo, me encanta como Martín juega al voley. El deporte nos unió, todo arrancó de ahí.
MARTÍN: -En mi caso lo que más me atrajo fue poder entablar una relación, hablar de distintos temas. Ellas es una persona súper aventurera. Vino a la Argentina cuando tal vez sus seres queridos -al ser muy familieros- tantas ganas no tenían. Yo también de vez en cuando tengo la idea loca de renunciar a todo (N. de la R: trabaja en la ART Experta) y viajar. Ella me alienta y me dice que lo hagamos, ahora junto con la nena. Para mí estaría buenísimo.
-¿Cómo se arreglan para seguir en el deporte con una hija recién nacida?
MARTÍN: -Suma mucho que Claudia es muy compañera y relajada. Por ahí yo llego del laburo, estoy un rato con la bebé y si tengo que venir a jugar o al gimnasio, ella me apoya. Cuando vuelvo seguimos haciendo las tareas juntos, todo se hace más llevadero y forma parte de una gran experiencia. Aparte a la niña le gusta estar más afuera que adentro del departamento. Dentro de un tiempito ya podría empezar a jugar en Juventud (más risas).
CLAUDIA: -Alana es bastante tranquila. Venimos al club justamente para que se acostumbre a los ruidos de los partidos. Los gritos, el pitazo del árbitro… Que nuestros amigos la alcen posibilita que sea más sociable y nosotros de paso aprovechamos para descansar. El objetivo es que ella se incluya más a nuestra vida y no que nosotros debamos modificar competamente la rutina. Por ahora, yo sigo de licencia y no puedo jugar ni voley ni fútbol. Es lo que más sufro. Pero calculo que dentro de poco volveré a las canchas.

«FUE UN GRAN REGALO»
La charla terminó. En el tiempo que duró la nota Alana jamás se despertó Ahora, hay que posar para la foto. Pese a que el papá sugiere levantar a la nena, la mamá, con razón, se niega rotundamente.
La felicidad de los papás se extiende a los compañeros de equipo, que pasan junto a ellos y demuestran su alegría, mediante un gesto o una frase carilosa.
A la escena se suma Paola Ponce, la profesora del Recreativo de Juventud: «Yo vi crecer la relación. Si bien parece que no estoy al tanto de todas las cosas que pasan acá adentro, no es tan así», dice pícaramente, ante la sonrisa de la pareja. «Yo los veía cada día más juntos, más juntos… hasta que me enteré que eran novios. Un día me llamaron para mi cumpleaños y me dieron la noticia de que iban a ser papás. Me alegré mucho, fue un gran regalo», remata.

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