Gente de Cole

¡Y ahora sale en la tele!

Es un taller distinto. Más allá de poseer una trayectoria que ya superó los 54 años, el taller de electricidad del automóvil Tomalino (Martínez entre Jorge Newbery y Santos Dumont), desde hace ya algunos años, se destaca porque en su interior, de tanto en tanto, se organizan eventos, recitales, disertaciones… Y todo con fines solidarios, pues las recaudaciones son donaciones que de inmediato se acarrean hasta el Hogar Esteban Maradona, de Olleros y avenida Córdoba.
La fama de este espacio tan particular, trascendió las fronteras del barrio y llegó hasta la producción de Telefé, cuyo noticiero realizó un informe especial entrevistando a su propietario, dentro del propio local.
En la nota, Gabriel recordó sus inicios, y cómo debió hacerse cargo del negocio a raíz de la enfermedad y posterior fallecimiento de su padre, el fundador, cuando sólo tenía 22 años, en compañía de su amigo Mariano («mi mano derecha»), que apenas contaba con 17. «Cinco clientes históricos me bancaron», valoró.


Hizo hincapié además, en la felicidad que sentía cuando en su niñez comenzó frecuentar el taller: «Mi primer trabajo fue sacarle una bujía a un Fiat 600. Tenía 8 años. Era mitad jugar y mitad aprender, porque me gustaba. Antes los hijos copiábamos a los papás». Y añadió: «En esta cuadra éramos todos varones. Yo venía al taller, jugaba a la pelota con los chicos, andaba en bici, me iba al club Fénix, al campito de la villa, que estaba acá a la vuelta…»
El cronista llegó con su perro llamado Elvis, que suele acompañarlo en sus reportajes y sale en cámara tanto o más que los protagonistas.
La charla quedó orientada a la labor cultural y social de Tomalino. «Promuevo estos encuentros para que el barrio siga siendo barrio, y no un consorcio -enfatizó-. Quiero que la gente se conozca, por eso presento uno por uno a los que vienen a los eventos. Hubo personas que se vieron acá y no sabían que vivían en el mismo edificio. Compartían el ascensor y no se saludaban…»


¿Otra anécdota? Un asado que organizó «sólo para mujeres»: las de su familia y las esposas de los clientes. «Juntamos 60, salió bárbaro. Yo justo le había arreglado la camioneta a un florista, y cuando vino a retirarla le dije que me pagara con mercadería. Así, le regalamos una flor a cada mujer que vino al asado».
Cuando termina cada evento, la gente colabora empujando los autos. Es que nuevamente deben quedar en su lugar tras haberlos movido para liberar el recinto.
Al culminar la nota, en el estudio, Cristina Pérez y Rodolfo Barili concluyeron: «Gaby es un fenómeno». Y se preguntaron cuándo duerme, ya que además de hacer todo lo que hace, el dueño del Tomalino fabrica cerveza artesanal.

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