Barrio Mío

La Villa 31 estuvo a punto de mudarse a Colegiales

Un viaje en el tiempo, nos permite recordar un episodio que el correr de los años fue sepultando. Hoy, quizás muchos vecinos ignoren y otras tantos, habrán olvidado que a mediados de los 90, en lo que hoy es la Plaza Mafalda, a punto estuvieron de construir monoblocks para mudar a los habitantes de la Villa 31 de Retiro.
Una fuerte movilización del vecindario, finalmente lo impidió, pero en aquellos momentos, se vivió una incertidumbre y un malestar tan grande entre los habitantes de esa zona del barrio, que a la noticia se le dio amplio tratamiento en los medios masivos de comunicación. En enero del 94, La Nación hizo una nota donde la vecina Amalia Fernández informó: «A las 3 de la mañana tuvimos que salir las mujeres con los chicos a ponernos delante de las máquinas. Esto no es política. Es amor de los vecinos al barrio…»
Los trabajos para poner a punto el terreno, ya habían comenzado, aunque este grado de resistencia en definitiva hizo retroceder las intenciones del Ejecutivo Nacional. Allí mismo, 16 años atrás, había estado parte de la villa de Colegiales, erradicada en 1978 por el Gobierno militar.
En su plan de lucha, los vecinos esgrimieron como argumento, que una Ordenanza había fijado para esa manzana, un destino de plaza pública. En su libro El Bajo de Colegiales y sus alrededores, el arquitecto Jorge Boullosa, explicó: que lo que se exigía «era el cumplimiento de una Ordenanza que estaba a punto de ser violada y no como especiosamente solía argumentarse, de una negativa a resolver el problema de la villa 31, por motivos de discriminación e insensibilidad social».
El 4 de febrero del 94, mil personas le dieron un simbólico abrazo a la futura Plaza Mafalda, y el 9 del mismo mes, con velas y linternas, se hizo una Marcha de la Luz, también en señal de protesta.
Días después, una petición del diputado del PJ Miguel García Moreno, logró que el juez Vera Ocampo dictara la medida de no innovar. El 13 de febrero, la noticia salió en los diarios y los vecinos celebraron. Al año siguiente, el terreno se parquizó, quedadando constituida la Plaza Mafalda. Pero esa es otra historia…

En cuanto a la Villa 31, pese a todos los intentos que a lo largo de su historia hubo de erradicarla, jamás se cumplió el propósito de los gobiernos de turno.  Desde aquellos años en que se hablaba de mudanza a Colegiales, prácticamente se duplicó en volúmen y  población (ya cuenta con más de 40 mil habitantes), y en la actualidad, con Ley ya sancionada, está en marcha el proyecto de su urbanización.

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