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Carlos Coclita: «A los clubes nos quieren igualar con una pyme»

El vicepresidente (derecha) junto al señor Cámera, vocal de Comisión Directiva. 

Es difícil llegar una tarde al club y no hallar a Carlos Coclita. Al vicepresidente de Colegiales se suele ver en la sede de la calle Teodoro García, ya sea recorriendo el primer piso, en el recinto de billar, en la cancha de básquet o en el resto bar. Cierto día que su actividad le permitió relajarse unos minutos y tomarse un café en una mesa cercana a la puerta principal, lo abordamos a fines de entrevistarlo. De inmediato, aceptó el convite, y resumió en qué forma llegó por primera vez al club de sus amores:
-Fue en la década del 60, éramos pibes. Alguien nos vio en la calle y nos trajo para enseñarnos a jugar al básquet. Ahí nos quedamos y al poco tiempo, con varios muchachos ya empezamos a integrar la Comisión. En esa época los jóvenes tomaban también las decisiones sobre algunas cosas.
-¿Dónde vivía?
-Nací en Palpa al 2800. Más adelante viví a la vuelta, sobre Crámer y ahora estoy en Palpa al 2900. Es decir que más o menos, estuve siempre en la misma zona.
-¿Cómo le fue en el básquet?
-En mi carrera me destaqué por ser uno de los primeros en haber hecho abandono de la misma. Jugué en cadetes, lo que ahora sería juveniles. Me di cuenta de que no era lo mío el básquet. Me agradecieron y me hicieron la despedida (risas). No estaba para avanzar mucho más en un nivel donde Colegiales, medianamente, siempre se ha destacado. Para estar en el equipo, había que saber jugar.
-¿Qué hizo cuando dejó?
-A medida que dejaba el básquet, me iba formando como directivo. Gracias a la apertura que nos dio la gente de la época, pudimos meternos. Aunque considero que de no haber sido así, igual lo hubieramos hecho.
-¿Cuántas etapas tuvo en la Comisión Directiva?
-Dos. La que recién mencioné fue la primera. Después la vida te lleva por diferentes lugares. Yo me casé y estuve un tiempo sin venir. Hará unos veinte años me acerqué nuevamente y ocupé varios lugares en la Comisión. Ahora, como vicepresidente, estoy hace varios años.
-¿Cómo definiría la actualidad del club?
-Es pujante, dentro de los que es un club con estas características. Muy acotado en cuanto a espacios pero con una tradición activa en su principal deporte. Al basquet, con sus triunfos y derrotas, lo seguimos manteniendo desde 1927. En la actualidad la escuela está mejor que nunca, tenemos una primera respetable y a nivel general, contamos con centenares de chicos jugando.
-Colegiales no sólo es básquet… ¿Qué piensa del billar?
-El billar es un hobby, un deporte de destreza. De varios reflejos. En la Capital tiene mala prensa. Hay que remontarse a la historia de los cafés para corroborarlo. Pero en muchos lugares del interior es muy distinguido, así como también en algunos clubes de colectividades. Como juego en sí mismo, es una belleza. Y muy díficil. En Colegiales lo practica gente grande. No hay tanta juventud… El hecho de que tantos clubes y bares hayan ido cerrando, acentuó su decadencia en Buenos Aires.
-¿Usted juega?
-Sí, juego. Junto a un grupo de amigos lo tenemos como hobby. La sala del club está muy buen puesta, con calefacción en las mesas y material de primera calidad.
-Más allá del espacio, ¿qué más le haría falta al club?
-Por un lado, faltan dirigentes. Ojalá me escuchen los más jóvenes y se preocupen por el destino del club. Si ellos no toman la posta, no sé adónde iremos a parar. En lo externo, estamos un poco apretados por la cuestión de las tarifas. Siempre hemos reclamado por este asunto, incluso antes del actual gobierno. Para nosotros ya resultaban un tanto caras. Con mayor razón lo están ahora, más allá de algún que otro paliativo. Los subsidios son algo muy limitado. Lo que se necesita es algo institucional. Que la Legislatura, la Ciudad o quien sea, lo defina. A los clubes nos quieren igualar con una pyme. Esas son empresas que buscan una ganancia y nosotros, instituciones sin fines de lucro a las que nos cuesta producir ingresos. Acá los chicos pagan un arancel y reciben una servicio, con profesores, buenas instalaciones, vestuarios, seguridad. Todo esto lo hemos hecho a nuevo en los últimos años. No digo que no paguemos las tarifas, pero tenemos que estar en otro carril, establecido de una forma legal y permanente.
-¿Le gustaría ser presidente?
-Prefiero que no. Un presidente tiene que andar todo el día de un lado para otro.
-¿Cómo lo ve a Carlos Funes en esa función?
-Bárbaro, tiene muchas ganas, mucho caracter. Pero como dijo alguien alguna vez: no lo dejen solo.

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