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CARLOS FUNES: «ESTOY DECIDIDO A QUE LOS CLUBES NOS JUNTEMOS»

«El básquet sigue figurando en los primeros planos. Tanto en el plantel superior como en las inferiores. Los resultados de los pibes han sido excelentes y si no los publicamos, es porque consideramos que lo más importante es su formación», afirma el presidente del club. A esta altura del año, solemos entrevistarlo para que ensaye un balance sobre lo acontecido en estos meses de gestión. Por eso, más allá de lo deportivo, puso también la mirada sobre el aspecto institucional: «El club venía muy bien… Aprovechando esa inercia la actividad en general no decayó tanto, considerando la marcada recesión. Fue la primera vez en mucho tiempo que subimos un 40 por ciento los aranceles. Habían sido unos diez años sin grandes aumentos, pero hubo que pegar un sablazo para hacerle frente a las tarifas de la luz y el agua».
-¿Cómo lo recibieron los socios?
-Fue duro de entender al principio. Pero estamos contentos porque nos manejamos correctamente. Lo de la inercia no siempre sale bien, a veces te puede llevar al tacho o al precipicio. Estamos tratando de sostenernos, sabemos que no podemos crecer mucho más, ya que no es el momento… Pero hay cosas que nos gratifican. Por ejemplo, hace poco distingueron a nuestra escuelita de básquet como una de las mejores de la Ciudad. Después, obviamente, es complejo gestionar, está bravo el tema económico. Nos tiene preocupados pero lo vamos a enfrentar también…
-¿Hubo entrega de subsidios?
-En ese sentido venimos con el mismo ritmo de los últimos diez años. Del Gobierno de la Ciudad, recibimos subsidio para poner luces Led. Lo que nos cambió bastante fue el subsidio de Nación. Con respecto a las tarifas, se dice que en algún momento eso se acreditará en una cuenta. Por ahora, no vimos nada. A la Secretaría de Deportes fuimos varios clubes que estamos en la misma situación y nos atendieron muy bien pero les explicamos que no necesitamos subsidios sino una tarifa social donde en la factura esté claro lo que hay que pagar. Todo eso está medio en el aire. El agua aumentó diez veces y la luz ocho. Es muy difícil. Todavía podemos tener cierto equilibrio con las tarifas, porque el uso del gas no es tan grande. En eso, venimos zafando un poco…
-Hace un año decías que el club tiene una cuenta pendiente en cuanto a mayor integración de las mujeres.
-En eso estamos mejorando… A artes marciales han venido más vecinas. Hay yoga para señoras a la mañana… Quisiéramos incorporar básquet femenino. De masculino tenemos tres letras: A, B y C. Totalizan 350 varones. Pero no contamos con espacios para iniciar ni federar la actividad en mujeres. Si tuviéramos un gimansio abajo, las cosas cambiarían. No descarto que alguna vez lo tengamos.
-Es decir que si se da, sería a largo plazo…
-Mirá, las cosas empiezan por algún lugar y a través de la mayor incorporación de las madres, esta reparación histórica podría darse. Entiendo que socios y socias, deben estar en el mismo nivel. Esto de la categoría Damas es una antigüedad patética. Pero bueno, es un tema estatutario. Este año creo que habrá mujeres en Comisión Directiva. Con esto no se resuelve la mayor integración, pero son señales, por algún lado se empieza. Gracias al contacto con los clubes amigos, pude comprobar que es así. Hay que arrancar y con el tiempo, ir puliendo y dándole marco formal a las cosas.

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Carlos Funes, micrófono en mano, en la fiesta del 90º Aniversario, junto a Buby Filipovsky y Carlos Coclita.

-¿Tenés un contacto frecuente con otras instituciones?
-Así es. Vamos a seguir laburando para construir una gran asociación de clubes de la Ciudad, para que cada uno no se defienda sólo a sí mismo, sino hacerlo entre todos, con una actitud más solidaria.
-¿El aumento de las tarifas propició que se juntaran?
-Sí pero más allá de tarifas, lo central es el problema de los papeles. Los clubes estamos flojos en ese aspecto y precisamos que el Estado nos dé un espacio para atender eso. De lo contrario, directivos que estamos ad honorem debemos pasarnos horas y horas en despachos y oficinas públicas. No queremos hacer política pero el Estado debe hacerse cargo, con una ventanilla única, donde nuestros balances sean vistos, donde nos ayuden con tantos trámites, en vez de recibir tantos palos. Yo tengo 350 pibes que están acá y no en la calle. Y así todos. Entonces, nos tienen que dar una mano. Yo estoy muy decidido a que nos agrupemos. Estar juntos nos fortalece.
-¿Cómo viviste la fiesta de los 90 años?
-Muy emotivamente. Hasta vine nervioso al club… Yo también cumplía algo dentro de esos 90 años, al igual que los papás, mamás y chicos que estuvieron.
-¿Quedaron conformes con la asistencia?
-Sí, hubo una buena participación. Fue un encuentro sencillo, simple. No una cena monumental porque no nos daba para eso. Pero si vos no recordás cuando cumplís con cero, te equivocás. La intención fue esa y la de homenajear a los que trabajaron para el engrandecimiento del club, hayan sido o no presidentes. De ahí  la distinción a un amigo y benefactor como Juan Carlos Junio. Parte de este equilibrio que conseguimos, es gracias a la donación de la dieta que recibimos cuando él fue diputado. Creemos que en esos socios a los que distinguimos, están representados de alguna forma todos los que tanto han luchado. Es muy lindo sacar la foto hoy y decir ‘que linda está la sede’. Pero si llegó hasta acá, es por los 90 años que vivió. No es cualquier cosa.
-¿Fuiste testigo de gran parte de esos 90 años?    
-Hace 50 que vengo. He visto la transformación de esta cancha. Primero no tenía techo y cuando caían dos gotas, había que irse. El piso era de conchillas, luego se convirtió en uno de mosaicos -cuando era la novedad del universo- y ahora es de parquet. La planta de arriba no existía, se hizo en 1991. Uno lo relata como una historia romántica pero te demuestra que el club se va haciendo con sus 90 años. No es que nació así. Y la fiesta del aniversario sirvió para recordar eso.

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