Deportes La Normanda

Un repaso de las mejores frases de nuestros entrevistados del último año

FOTO: La imagen aparecida en el diario Clarín. Nacho Begher y Fede Di Nucci jugando en la cancha principal.

FEBRERO. «La Normanda es uno de los clubes más lindos del circuito. Por infraestructura, junto con El Monasterio, de Flores, son de los mejores. Y personalmente, es como si fuera mi casa. Lo quiero mucho al club. Empecé acá de muy chiquito. Primero, por diversión, y más tarde, a competir. Eso lo hago desde los 10 años».
Estéfano Lorenzo, jugador de primera división de padel en el club de la calle Delgado.

MARZO. «El año arrancó bien. Por un lado, contamos con menos cantidad de parejas en competencia. Lo positivo es que de estas cuatro parejas, hay dos que ya vienen jugando hace dos años. Arrancaron en la categoría más baja, la octava, y hoy ya están en cuarta y sexta respectivamente. Es decir que hay un progreso evidente. Está bueno comprobar que haya jugadores que se toman estoy muy en serio y, empezando de tan abajo, siendo principiantes, hayan mejorado tanto a nivel técnico».
Ignacio «Nacho» Begher, entrenador y jugador, brindó una panorama acerca del inicio de la temporada.

JUNIO. «Juego acá hace 20 años. El padel es un relax ideal. Yo lo uso en la mitad de la semana como descarga por el trajín del trabajo, jamás tengo reuniones los miércoles a partir de las 18 hs. y para poder llegar en hora a nuestro turno de las 20hs».
Omar Ortiz se pone la camiseta de La Normanda en cada torneo de padel de los tradicionales. A los 53 años, su pasión por este deporte la vuelca en la cuarta categoría del circuito oficial.

JULIO. «Me puso muy feliz, me emocionó ver a mis hijos jugar por primera vez juntos. Trato de no perderme ningún partido. Me gusta mucho verlos a pesar de que me pongo muy nervioso. Soy su fan número 1 y su tía (mi hermana) es su fan numero 2 (risas). No quiero meterles ninguna presión que se transforme en frustración o deseos de dejar el pádel. La expectativa se la ponen ellos mismos con sus ganas de progresar y querer mejorar día a día y competir en cada torneo que les propone el club. Que lo hagan mientras lo sientan y lo disfruten».
En los años 90, Jorge Orlando representaba al club en aquellos campeonatos de padel. Hoy, los que lo hacen son sus hijos Alan (17) y Agustín (15), quienes arrancaron en la octava división del circuito interclubes.

AGOSTO. «La onda con la gente de La Normanda es buenísima. Esto es una familia y se nota. De hecho entreno al papá de Nacha -una de las dueñas-, que tiene 92 años y a su hijo, que juega al padel en el club. Que te den lo más preciado que uno tiene, ya es una muestra de confianza. Siempre tuvimos buen diálogo y mucho respeto.
El ultramaratonista Martín Saab, entrena en el club junto a un grupo de corredores.

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SEPTIEMBRE: «Hace 20 o 25 años que juego al padel. Yo no era del grupo de los muchachos. Un día me llamaron porque faltaba uno, y a partir de ahí me enganché. Empezamos en una cancha, pasamos por otras tres o cuatro y terminamos en La Normanda. De acá ya no nos vamos, por la gran atención que tienen para con nosotros. Me gusta todo: la cancha, la comida, la luz, la pelota… Estamos muy contentos y cada vez que venimos, entramos como si esta fuera nuestra casa».
Manuel «Manolo» Furmansky, 78 años, el jugador más «experimentado» del club.

OCTUBRE. «Mi punto fuerte es que cometo pocos errores no forzados y defiendo bastante bien. Mi punto debil es la falta de agresividad en muchas ocasiones. Eso debo mejorarlo».
Juan González, se desempeña en quinta división, luego de haber ido escalando niveles (arrancó en octava) desde sus inicios en La Normanda.

NOVIEMBRE: «Llamaron pidiendo autorización. Le dijimos que no había problema y un miércoles, mientras jugábamos, vinieron. Para nosotros fue una sorpresa que la nota saliera tan pronto y que ocupara tanto espacio»
Ignacio Begher contó la «trastienda» de la nota a doble página que Clarín realizó acerca del padel.

DICIEMBRE: “Esta suba estaba prevista. Veníamos con una tarifa baja de electricidad y todo cambió, pero estaba en el presupuesto que manejábamos. Lo que mas dolió fue AySA que aumentó seis veces. La luz  y el gas, se triplicaron. Con las cuotas mantenemos la misma política. Desde que es necesario subimos el arancel no más de tres veces cada 12 meses, y es una suma módica. No les trasladamos esos costos a la gente»
A propósito de los tarifazos de 2016, Nacha vertió su impresión en el balance del año.

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