Deportes La Normanda

El padel en los grandes medios periodísticos: «La vuelta de un viejo furor»

El complejo se revolucionó los primeros días de noviembre. Para los que abrieron Clarín (o vieron su versión web) y se encontraron con una página entera referida al renacer del padel, habrá sido grande la satisfacción. Y ni que hablar, cuando se dieron cuenta que la enorme fotografía que ilustraba la nota, correspondía a un partido en La Normanda, y que el club era mencionado como «una de las canchas donde se ven más jugadores».
No, no fue una semana más. Y menos, para los jugadores cuya foto salió en el diario. «Llamaron pidiendo autorización. Le dijimos que no había ningún problema y un miércoles, mientras jugábamos, vinieron. Para nosotros fue una sorpresa que la nota saliera tan pronto y que ocupara tanto espacio», cuenta Ignacio Begher, uno de los cuatro protagonistas de la escena. ¿Los otros? Federico Di Nucci (su compañero), Stéfano Lorenzo e Ignacio Echegaray.
Días después, cuando la pareja posó para nuestra revista sosteniendo el matutino, las cargadas ya formaban parte de su rutina cotidiana. «¿Así que ahora son famosos?», era, por ejemplo, uno de los tantos chascarrillos de los amigos del club, que hacían blanco en Nacho y Fede. A la hora de ponerse más serio, Begher indicó que el resurgimiento del padel que varios medios reflejaron, se da en momentos en que el argentino Fernando Belasteguín -el mejor jugador del mundo, quien vive en España- se presentó en La Rural en el marco de  una de las etapas del World Padel Tour, el circuito internacional más importante. Junto al brasileño Lima, enfrentaron el martes 15 a la pareja española Santos-Muñoz.
A continuación, algunos párrafos de la nota de Clarín:
Los números todavía impactan. En aquel tiempo -cuando también abundaban los jeans nevados- había unos tres millones de padelistas. Y 30.000 canchas. Hasta que, otra vez, cambió la situación económica y muchos de los courts fueron vendidos para que, en esos mismos terrenos, se construyeran edificios.
“En la Argentina, juegan al pádel unas 500 mil personas”, señala Nito Brea, entrenador de la Selección femenina. Y agrega: “Muchos de los que conocieron este deporte en los 90 lo volvieron a practicar. En Buenos Aires hay unos 40 clubes, con un promedio de tres canchas cada uno. En el Interior, la situación es parecida”.
Daniel Quagliano (54 años), que juega “de manera amateur” con sus amigos, cuenta: “Empecé a jugar al pádel en los 90, como todo el mundo. Lo hacía varias veces por semana. ¿Quién no jugaba en aquella época? Antes de eso practicaba pelota paleta en San Lorenzo. Después, con el tiempo, me dediqué al tenis. Y ahora, desde hace unos cinco años, volví al pádel. Me permite mantenerme en forma y, además, es una actividad social: muchas veces, después de jugar, nos quedamos en el club a comer un asado”.
«La ventaja principal del pádel es que no hace falta tener una técnica muy depurada para divertirse: el que no está fino con la paleta lo puede compensar con estrategia: la tira bajita contra alguna de las paredes, tira un globito…”.
Sobre las variantes que hubo en estos años, Daniel comenta: “Sí, se ha modificado bastante. Cambiaron las paletas, que son de distintos materiales: hay más chicas, más grandes, más livianas o más pesadas. Antes eran todas iguales. Y cambiaron las reglas. Ahora, por ejemplo, podés sacar e ir a volear. Así, el juego es mucho más rápido. Antes sacabas, tu rival te la devolvía y, para pegarle otra vez, tenías que dejar que la pelota picara”.

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Un partido en La Normanda (foto de Clarín). En la portada, Nacho Begher y Fede Di Nucci sostienen la nota del diario.

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