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Carlos Funes cumplió un año como presidente: «Recién estoy entrando en calor»

«Estamos muy contentos por este año de gestión que cumplimos en agosto», manifestó Carlos Funes en la entrevista que le realizáramos tras la última Asamblea. «Se revalidó la continuidad por otro año y se nombraron directivos nuevos para seguir avanzando», agregó. «Siento el mismo orgullo, por las cosas que nos han ocurrido. La satisfacción deportiva es muy grande, después de haber salido campeones regionales el año pasado en básquet. No es que uno viva del éxito, pero por el tipo de laburo que estamos haciendo con el básquet, para nosotros esto es reconfortante. Es el premio al esfuerzo. Y para los jugadores más chicos es muy importante que la primera salga campeona y luego subcampeona de toda la federación».
-¿Hay temas pendientes?
-Sí. Queremos impulsar más la presencia de la mujer. Lo estamos intentando pero eso no nos calma la conciencia. Cuando esté hecho, recién ahí estaremos tranquilos. Seguramente no se está dando porque nosotros no encontramos la manera. No podemos seguir con ese tema sin resolver, cuando históricamente la mujer tuvo su espacio en el club. Lo que pasa es que hace unos años, perdimos el básquet femenino y nunca pudimos recuperarlo. Hoy no tenemos lugar en la cancha, pero debemos buscar alternativas. Si es sólo para varones, un club no tiene sentido.
-Hablemos de las últimas obras…
-Hicimos una obra importante, en la que gastamos una suma de dinero descomunal. Eso hay que agradecérselo al socio vitalicio Juan Carlos Junio, que fue diputado nacional hasta diciembre y durante cuatro años le donó su dieta entera al club. Eso hizo que en los últimos dos veranos, pudiéramos llevar a cabo la remodelación de la parte superior: pisos, techo, paredes… Da miedo decir semejante cifra, pero la realidad es que fueron casi 600 mil pesos. Esa donación lo hizo posible. Tenemos muchas expectativas con que este sector del club sea un ámbito para las mujeres, y que las que empiecen, encuentren un espacio para desarrollar la actividad que deseen. La otra parte del salón superior, puede servir para generar recursos a través de eventos.
-¿Qué fue lo más difícil hasta este punto de 2016?
-El año estuvo surcado por algunas cuestiones duras, como la de las tarifas. El aumento, representa el 50 por ciento de nuestro costo operativo. Aumentó siete veces el agua, cuatro veces la luz, el gas… Es una carga enorme. Todavía estamos tratando de analizar el impacto. Nos obliga a tener una administración más eficiente sin contar con más personal. Más bien, todo lo contrario, ya que debimos achicarnos en algún punto. Eso nos lleva al orgullo que sentimos por el trabajo de los directivos. Sin ellos, esto no sería posible.
-¿Le ves salida a esto?
-Para paliar los aumentos sería preciso subir las cuotas sociales y los aranceles un 250 por ciento. Pero es imposible. ¿Quién lo va a pagar? El tema nos preocupa mucho. El club ha sido sede de varias reuniones entre colegas y vecinos. Sin hacer política barata o berreta, estamos buscando la forma de plantarnos ante este tema. Más allá de que los residenciales no pagarán el aumento, hay que pensar que si los comercios, clubes o bibliotecas están obligados a pagar, terminaremos generando que los costos se trasladen a la gente. Esa es una mala noticia pero es parte de un juego donde si las cosas se ponen difíciles, vos no podés callarte la boca.
-¿Hubo algún subsidio del Gobierno de la Ciudad?
-Recibimos una ayuda, algo así como la quinta parte de lo gastado en las obras. Y nada más. Pero no quiero meter en caminos ríspidos. Por ahora, lo de las tarifas lo vamos llevando, si bien para mí, es insostenible. Hay clubes que ya ni siquiera abren…
-Pese a las dificultades, ¿tenés fuerzas para seguir?
-Sí, totalmente. No tengo dudas, recién estoy entrando en calor. Sólo hay que tratar de laburar con más tranquilidad: Hay cosas que generan cierto agotamiento pero yo estoy a full. Hace 50 años que vengo a Cole. Esto es fantástico. Lo dije el primer día y lo sigo pensando así: para mí es como ser el presidente de mi casa.

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