Gente de Cole

«Siempre estuvimos atentos a lo que el cliente quería»

Provisión Integral de Alimentos Frescos, es la denominación representada por cuatro siglas que se han vuelto un sello en nuestro barrio y alrededores. Denominación oficial al margen, hay una historia que los propios protagonistas se encargarán de contarle a La Voz de Colegiales. Así sabremos, como primera medida, que se trata de una típica empresa familiar: Eduardo Méndez, su esposa Florencia, y sus hijos, Hernán y Gustavo, la llevan adelante con un esmero gracias al cual -no hace falta ser muy perpicaz para darse cuenta- se esconde gran parte del éxito del comercio ubicado en la estratégica esquina de Dorrego y Niceto Vega.
«Inauguramos este local en 2013, pero el negocio existe desde fines de los 80», cuenta Hernán, que era muy jovencito cuando PIAF formaba parte de los puestos del Mercado Comunitario Colegiales, un sitio que -tras la desaparición del viejo Mercado Dorrego- funcionaba en la manzana comprendida entre Zapiola, Dorrego, Freire y Concepción Arenal. A continuación, Hernán hilvanó -con gran precisión de fechas- el camino recorrido hasta la ubicación actual de PIAF, adosando variadas opiniones acerca del decano emprendimiento familiar:

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«A aquel Mercado lo desmantelaron unos años después y el 17 de octubre de 1997, nos mudamos a Dorrego y Martínez, a una cuadra y media de este lugar. Permanecimos ahí más de 15 años, pero no nos renovaron el alquiler y se dio que esta esquina (donde mucho tiempo estuvo la fábrica de ropa Puma) estaba desocupada. El 21 de marzo de 2013, arrancamos acá».
«El negocio ha crecido desde ese entonces, y parte de ese crecimiento, se lo debemos a que la zona entera también incrementó su población. Obviamente, después es necesario poner toda la dedicación que amerita cualquier comercio. Nosotros siempre estuvimos atentos a qué era lo que el cliente quería, aunque sin perder la esencia de lo que esto fue desde sus inicios. No hay más secreto que ese».
«La carnicería es el punto de atracción original de PIAF. Sin embargo, fuimos agregando otros productos, que por otra parte, son importantes, para revestir a un local que por sus dimensiones, así lo requiere. Entonces empezamos a fabricar nuestros embutidos y hamburguesas: de cerdo, pavo, pollo, siervo, jabalí… Incorporamos huevos, frutos secos, hongos, nueces, almendras, salsas, fideos italianos… Una gran variedad de productos»
«Nosotros no vendemos Coca Cola ni cerveza Quilmes, por ejemplo. Pero sí una cerveza atresanal. O un vino importado. En síntesis, cosas que no existen en el barrio. Se trata de no competir con supermercados o colegas cercanos, y que en cambio, el cliente consiga acá algo que de lo contrario, tendría que irse lejos para hallarlo».
«Así y todo la carnicería sigue siendo lo principal. Quienes por todo esto piensan que la carne es más cara que en otros lados, se equivocan: acá compra el laburante antes de irse en tren hacia su barrio, como el vecino de una casa de medio palo verde. Yo digo que no es ni caro ni barato. Hay de todo. Eso es porque tenés la posibilidad de llevarte un corte no tan popular, y al mismo tiempo cuatro o cinco ofertas muy accesibles, sin que de eso dependa la calidad».
«Los que tienen que resolver la comida de una fiesta a último momento, suelen encontrar acá la solución. Tenemos además muchos clientes de asado. Y el carbon lo pueden adquirir en este mismo sitio. Como tantas otras cosas, lo ponemos no como un negocio, sino como un servicio. Pero la clave del buen funcionamiento no es otra que la de la calidad del producto, complementada con una buena atención al cliente. Si entra un famoso -de los que hay tantos en la zona- se lo trata de la mejor manera, aunque ni mejor ni peor que a cualquier vecino. Si hay tiempo, incluso convidándolo con un mate. Eso, y la buena mercadería, marcan la diferencia».

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Hernán Méndez y su mamá Florencia, brindaron amablemente su testimonio a La Voz de Colegiales.

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La camioneta mediante la cual se realizan las entregas, ploteada a full con los datos de la afamada proveduría.

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Una foto de hace dos años. Recién instalados en su actual ubicación, con un frente multicolor.

Comentarios

  • Todavía no entiendo por qué el Mercado Comunitario dejó de existir como tal. ¡Era un polo de compras imprescindible para quienes éramos de clase media baja! Supongo que con los primeros indicios de gentrificación (como los lofts en los viejos silos de Minetti), el cierre de Letizia y el advenimiento de las avivadas inmobiliarias mi querido barrio empezó a perder su identidad para transformarse con los años en otro Palermo-algo.

    Pero qué bueno que un pedacito de la historia de mi barrio aún perdure. Pensar que con mi viejo compramos más de una vez en PIAF, luego de pasar por la inolvidable ventana de los helados, justo a la entrada del predio.

    Saludos de un viejo colegialense exiliado en La Plata.

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